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RELEVO EN LA GENERALITAT

Olivas presidirá la Generalitat, pero Camps será el candidato de los populares en 2003

Valencia
La remodelación del Ejecutivo central realizada ayer por el presidente José María Aznar sacudió todo el organigrama del poder en la Generalitat. La marcha de Eduardo Zaplana a Madrid para ocupar el Ministerio de Trabajo desencadenó una operación de relevo que resultó peculiar. A la aparente normalidad de que el vicepresidente primero del Consell se convierta en nuevo presidente se añadió el anuncio de que Francisco Camps, delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, será el candidato en las elecciones autonómicas del año que viene, para lo cual se incorporará previamente al Gobierno valenciano como vicepresidente. Olivas será, por tanto, un presidente a plazo fijo, hasta cierto punto provisional. La remodelación del Ejecutivo central realizada ayer por el presidente José María Aznar sacudió todo el organigrama del poder en la Generalitat. La marcha de Eduardo Zaplana a Madrid para ocupar el Ministerio de Trabajo desencadenó una operación de relevo que resultó peculiar. A la aparente normalidad de que el vicepresidente primero del Consell se convierta en nuevo presidente se añadió el anuncio de que Francisco Camps, delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, será el candidato en las elecciones autonómicas del año que viene, para lo cual se incorporará previamente al Gobierno valenciano como vicepresidente. Olivas será, por tanto, un presidente a plazo fijo, hasta cierto punto provisional.

El PP celebró ayer en un hotel de Valencia una multitudinaria junta directiva regional para conocer de primera mano la renuncia de Eduardo Zaplana al cargo de presidente de la Generalitat 'por razones personales' que formuló ante la Mesa de las Cortes reunida de urgencia en la tarde de ayer. Zaplana eludió todo tipo de declaraciones y evitó comentar su nombramiento como ministro de Trabajo y Asuntos Sociales en el remodelado Gobierno de José María Aznar, que será oficial hoy.

Pero antes de marcharse de la Comunidad Valenciana, Zaplana quiso dejar su sucesión bien atada. El PP designó como candidato a la presidencia de la Generalitat al actual vicepresidente primero del Consell y secretario general del partido, José Luis Olivas.

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La elección de Olivas debe ser refrendada por los órganos correspondientes del partido y por las Cortes Valencianas. Los partidos con representación parlamentaria disponen de un plazo de días para presentar sus respectivos candidatos al cargo, pero los trámites se pueden abreviar si hay acuerdo. El PP confía en celebrar el pleno de investidura los próximos 18 y 19 de julio, inmediatamente después del debate sobre el Estado de la Nacion.

El propio Olivas renunció a su cargo orgánico como secretario general del PP de la Comunidad Valenciana ante la junta directiva regional, que aceptó por unanimidad la propuesta de elevar a Francisco Camps, actual delegado del Gobierno, a esa responsabilidad. El nombramiento de Camps debe refrendarlo un comité ejecutivo del PP que se celebrará esta misma semana.

La junta también aceptó por unanimidad la propuesta de Zaplana para aclamar a Camps como candidato a la presidencia de la Generalitat en las próximas elecciones autonómicas, previstas para el último domingo de mayo de 2003.

Zaplana anunció su intención de mantener la presidencia regional del partido y avanzó que se presentará al cargo de nuevo en el congreso regional previsto para finales de septiembre.

Juan Manuel Cabot, vicesecretario general, compareció ante los periodistas para explicar los acuerdos de la junta directiva. Ni Olivas, ni Camps quisieron hacer comentarios.

Según la versión ofrecida por Cabot, intervinieron ante la junta los tres presidentes de las diputaciones provinciales, Fernando Giner (Valencia), Julio de España (Alicante) y Carlos Fabra (Castellón); la presidenta de la Federación Valenciana de Municipios, Enma Iranzo; y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá.

Todos ellos celebraron el nombramiento de Zaplana como ministro de Trabajo y Seguridad Social como un reconocimiento de la labor desarrollada por el PP en la Comunidad Valenciana desde su llegada al poder en julio de 1995 y subrayaron que tanto Olivas como Camps encarnan una apuesta continuista.

Pero lo cierto es que la decisión de José María Aznar de precipitar una remodelación del Gobierno días antes del debate sobre el Estado de la Nación sorprendió a todos.

El único movimiento en el seno del Consell previsto de momento es el ascenso de Olivas desde la vicepresidencia primera a la presidencia, pero los ajustes son inevitables a corto plazo.

La posibilidad de situar a Camps como vicepresidente primero fue descartada, según fuentes coincidentes, debido a su reciente nombramiento como delegado del Gobierno.

Pero el cambio se hace inevitable. La delegación del Gobierno no es la plataforma más indicada para afrontar una campaña electoral, puesto que la responsabilidad sobre áreas de seguridad ciudadana distorsiona cualquier discurso.

Todo indica que Camps se incorporará al Consell el próximo mes de septiembre en paralelo al congreso regional del PP que debe aclamarle como candidato a la presidencia de la Generalitat.

Olivas asumirá la presidencia con un plazo definido de antemano y cede todas sus responsabilidades orgánicas. Pero su nombramiento tranquilizó a buen número de altos cargos y representantes institucionales que temían un posible ascenso de Rita Barberá. Varias fuentes sugirieron que Zaplana tuvo que hacer valer toda su fuerza ante la dirección nacional del PP para elevar a Olivas a la presidencia de la Generalitat en detrimento de la alcaldesa de Valencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de julio de 2002