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La emisión de gases de 'efecto invernadero' aumenta un 25% en Euskadi en una década

El transporte es el principal productor, según el primer inventario de la comunidad autónoma

La comunidad vasca ha incrementado en la última década un 25,3% los niveles de emisión de CO2 (dióxido de carbono), el principal gas de efecto invernadero [que influye en el calentamiento del planeta]. El consejero de Medio Ambiente admite que la situación es preocupante, ya que la emisión en 2000 de 18,6 millones de toneladas de CO2 supone un 15% más de lo que le correspondería por la aplicación del Protocolo de Kioto. El transporte es, por encima de la industria, la actividad que ha generado la mayor parte de las emisiones, según el primer inventario vasco.

Sabin Inxaurraga, consejero de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, presentó ayer el Primer Inventario de Emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero en la comunidad autónoma vasca en el periodo 1990-2000. Fue claro desde el principio y calificó la situación de 'preocupante, aunque no alarmante'. Las emisiones de gases de efecto invernadero -el 98% provenientes del dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nítrico (N2O)- en el País Vasco llegaron en esa década a niveles del 125,32%, es decir, 20 puntos por encima de lo recomendado en Kioto. En el resto de España alcanzó el 122,71%, (un incremento del 33,7% en diez años) y en la Unión Europea el índice fue de 96,67%.

Las emisiones estimadas para el País Vasco no han tenido en cuenta los procesos de combustión necesarios para la generación de energía eléctrica, que es importada en 74% del total. Este sistema requiere el consumo de combustible fósiles, por lo que se generan gases efecto invernadero. Sin embargo, en este caso la emisión tiene lugar en el lugar de origen y no afecta a Euskadi.

24 millones de toneladas

La cantidad total de gases de efecto invernadero correspondiente a la actividad socioeconómica vasca ascendió a 24 millones de toneladas en el año 2000. Precisamente porque Euskadi genera sólo el 26% de la energía que consume, las emisiones per cápita se sitúan próximas a la media europea. Los grupos de actividad que generan prácticamente la totalidad de las emisiones (el 95%) son los procesos industriales, la agricultura y los residuos.

El inventario del Gobierno vasco refleja en la escala de evolución de las emisiones un descenso en el año 1997. Ello se debió en gran parte al cierre de la acería de Altos Hornos de Vizcaya, cuya actividad requería un alto consumo de combustibles fósiles y, consecuentemente, generaba grandes emisiones de gas. La posterior recuperación de los niveles anteriores se ha debido al constante aumento de las emisiones debido a los servicios, el transporte y la generación de energía eléctrica. Teniendo en cuenta el consumo energético total, los sectores en los que más se ha apreciado un incremento de emisiones han sido el transporte, los servicios, el consumo doméstico, la gestión de residuos urbanos y la transformación de energía.

Intxaurraga recordó que la Estrategia Ambiental Vasca de Desarrollo Sostenible presentada recientemente establece como una de las cinco metas prioritarias para los próximos años limitar las emisiones de gases de efecto invernadero con el fin de contribuir al cumplimiento del Protocolo de Kioto. Para lograrlo, el Gobierno vasco plantea como ejes fundamentales de sus actuaciones una política del uso del transporte público en detrimento del privado, la transformación de las fuentes de energía, la eficiencia energética, particularmente en la industria, y el fomento del ahorro de energía en todos los sectores.

'La respuesta al cambio climático no depende únicamente de las acciones institucionales. Cada persona tiene su parte de responsabilidad y puede ayudar disminuyendo el consumo energético en su domicilio, usando el transporte público, y estableciendo medidas en el trabajo. Hoy, más que nunca, todo esto es necesario', dijo el consejero.

Generar energía 'blanca'

Intxaurraga agregó que el País Vasco necesita generar su propia energía con el fin de bajar las exportaciones y abogó por la sustitución de las centrales térmicas por otras 'más limpias'. 'Lo importante es reducir el consumo de energía. Pero mientras sigamos consumiendo, la solución menos mala, aunque no se puede negar que es contaminante, es disponer de centrales mixtas [de ciclo combinado] que generen la energía que necesitamos'.

El Protocolo de Kioto estableció en diciembre de 1997, en el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas, la obligación de los países industrializados de reducir el conjunto de sus gases (seis) de efecto invernadero en al menos un 8%. En el caso de España se determinó que el incremento máximo no superase el 15% por estar en otra fase de desarrollo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de junio de 2002