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Reportaje:

Dos lenguas, un himno y una bandera

La reunión de notables en Kabul, llave del futuro político de Afganistán, muestra la diversidad y riqueza humana del país

Túnicas y turbantes, faldas largas y zapatos de tacón, corbatas y velos. La carpa que ayer acogió la inauguración de la Loya Jirga constituyó un muestrario de la diversidad y riqueza humana de Afganistán. A pesar de las quejas y descontentos de algunos delegados, la solemnidad del momento hizo olvidar por un momento las diferencias. Hacía más de medio siglo que no se celebraba una Gran Asamblea. Los participantes, venidos desde los lugares más remotos del país, tienen en sus manos la llave de la paz después de 23 años de guerra.

Así se lo recordó Mohamed Ismail Qasimyar, el presidente de la Comisión Especial para la Convocatoria de la Loya Jirga. Vestido con traje occidental, Qasimyar dio la bienvenida a los delegados, primero en pastu y luego en darí, las dos lenguas nacionales que constituyen también las lenguas oficiales de la Asamblea y que entienden todos los afganos. Presidía la carpa la nueva bandera de Afganistán. Todo un símbolo. Frente a la blanca con una inscripción del Corán que impusieron los talibanes, se han recuperado los colores verde, rojo y negro de la antigua enseña del reino de Afganistán y se ha añadido el primer versículo del libro sagrado de los musulmanes sobreimpreso en el centro. No fue la única referencia religiosa. Antes de la inauguración, un cadí ciego cantó un texto del Corán.

Pero la gran novedad para muchos fue el nuevo himno nacional. 'Es la primera vez que lo oigo', confesaba sin ocultar las lágrimas Fahim Sayed, un joven de 21 años que trabaja como intérprete en la conferencia. Por primera vez también, la letra estaba en darí y no en pastu, como solía ser habitual dado el control político que los pastunes han ejercido históricamente en Afganistán. El cambio no pareció molestar a Fahim, él mismo un pastún, ni al resto de los afganos presentes en la sala donde la prensa seguía la ceremonia por un circuito cerrado de televisión. Tras un momento de duda, todos se levantaron y lo escucharon en pie.

Cuando Qasimyar anunció que tras el himno llegaría el rey, un sector de los delegados aplaudieron. El rey, también vestido a la occidental, se hizo esperar 10 minutos, pero los afganos más mayores no se sorprendieron en absoluto. 'Es habitual que en este tipo de reuniones, los notables lleguen con cierto retraso', aseguraron. El anciano ex monarca es de los pocos que reúne las simpatías de la mayoría. Fue él quien, de acuerdo con la tradición que algunos remontan a la época de Alejandro, convocó formalmente la Loya Jirga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de junio de 2002