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Mundial 2002 | Grupo A: el campeón, eliminado

La esperanza no ha muerto

Esta derrota de la selección francesa frente a Dinamarca es ante todo la derrota de un equipo. No debe poner en duda el futuro del fútbol francés. Podemos aguardar el futuro con serenidad. Para convencernos de ello basta con recordar el éxito de la selección sub 21, finalista de la Eurocopa en Suiza, o el título de campeón del mundo logrado por los jugadores sub 17 hace unos meses.

Es cierto que la selección absoluta es el escaparate de esta formación, pero los cimientos son muy sólidos y, desde hace varios años, hemos desarrollado nuestro propio sistema. El fútbol francés ya no puede sufrir los periodos de fracaso que, en el pasado, siguieron a los periodos triunfales, como fue el caso en 1958, por ejemplo, en la época del gran Reims y de la semifinal de la Copa del Mundo, o tras la era Platini, de 1982 a 1987.

Teniendo en cuenta nuestra organización y el trabajo realizado desde hace años, estamos en condiciones de asumir este revés. La cantera se renueva de forma automática y las generaciones seguirán sucediéndose de forma natural. Además, desde 2000 hemos puesto en marcha un plan de formación sumamente riguroso con una filosofía y una ética muy precisas que aplica estas directrices.

Francia sigue por delante de los demás países europeos en materia de formación, aunque éstos se inspiran ya en gran medida en lo que hacemos. Pero, a diferencia de ellos, también hemos formado a nuestros propios entrenadores a través del título de formador. Ellos son los depositarios de esta formación a la francesa.

Esta capacidad nos permite mantenernos por delante. El fútbol francés sigue estando a la vanguardia porque formamos bien a nuestros jugadores y entrenadores. La mejor prueba de ello es que la gran mayoría de los integrantes de la selección francesa juegan en los principales clubes europeos. Además, nuestros educadores y nuestros técnicos también son muy codiciados. Los clubes franceses, obligados por la Federación Francesa de Fútbol a contar con centros de formación, recurren en gran medida a sus escuelas de fútbol para formar sus equipos. Así, se ha convertido en una filosofía general. Esta eliminación prematura no puede poner en tela de juicio el trabajo ya realizado. Podemos mirar el futuro con optimismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de junio de 2002