Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
REPORTAJE

'Un brazo italiano era dos nuestros'

Hernán 'Bolillo' Gómez, tiroteado el año pasado, explica las claves de su Ecuador

¿Bolillo? 'Sí, yo jugaba de 10 en el Atlético Nacional, en Colombia; llevaba el pelo muy largo, me lo corté un día y me quedó la cabeza como un bolillo'. Así explicaba ayer el origen de su mote, por teléfono y desde Japón, el seleccionador de Ecuador, el colombiano Hernán Darío Bolillo Gómez, de 46 años, un héroe popular en Ecuador. Más que nada por haber llevado a un Mundial, por primera vez en su historia, a este país de menos de 14 millones de habitantes. Pero también por su eminente personalidad. Y por negarse a que unos mafiosos le impusieran la convocatoria para la selección sub 20 del hijo del ex presidente del país, Abdalá Bucaram, que vive en Panamá, prófugo de la justicia. Hernán Gómez dijo 'no' y, como represalia, recibió una noche tres tiros de un grupo de matones, en mayo de 2001, en un hotel de la ciudad de Guayaquil. Uno de los autores de los disparos, Joselo Rodríguez, dirigente de un club de segunda fila en el que jugaba el hijo de Bucaram, fue detenido el mes pasado. ¿Y Bucaram? 'No, él no tuvo nada que ver', aseguraba ayer Bolillo, que cada día, al despertarse, se acuerda del atentado: 'Físicamente, me han quedado secuelas. Tengo problemas en la nariz y la rodilla . Pero anímicamente me fortaleció. La gente me mostró su afecto'.

'Colombia y Ecuador se tienen mucho cariño. Me siento representante de los dos países'

'Físicamente, me han quedado secuelas del atentado: tengo dolores en la nariz y la rodilla'

En efecto, el país se volcó con este hombre maltratado. Y no sólo eso, sino que, a partir de entonces, con la selección muy unida por la tragedia, Ecuador salió lanzada en la fase preliminar del Mundial: adelantó a Brasil, Uruguay y Paraguay, clasificándose tan sólo por detrás de Argentina, sin contar a Perú, Chile, Venezuela y Bolivia, que ni siquiera han viajado al torneo asiático.

'Estar aquí [en el Mundial] es lo más lindo que le puede suceder a Ecuador', comenta Bolillo, dolido, sin embargo, con su debú ante Italia (2-0). Tuvo una explicación. A sus inexpertos jugadores, que veían por primera vez de cerca a los mitificados italianos, les pesó la ocasión. 'Sí, seguramente pagamos la presión del estreno'.

¿Y la diferencia física? 'Es evidente que físicamente tenemos que trabajar mucho en la alimentación y en la formación. Mirábamos de cerca a los italianos y cada brazo suyo o cada pierna nos sacaba dos o tres de las nuestras. Los nuestros también tienen buen talle, pero les falta trabajo de musculación. En todo caso, en la segunda parte se equilibró el partido y perdimos con decoro'.

México, dice Gómez, será otra cosa. El ambiente es otro. Más relajado. 'Lo conocemos bien. Hemos hecho partidos muy bravos con ellos y vamos a mejorar mucho. Este grupo es muy igualado. Fíjese Croacia, capaz de lo mejor y de lo peor, cómo le ha ganado a Italia'. De modo que Ecuador puede convertirse en el juez inesperado de este grupo tan incandescente que dependerá de lo que haga hoy ante México y el jueves ante Croacia.

¿Cómo juega Ecuador? 'Somos un equipo con un estilo definido', proclama Bolillo, que lleva tres años en el cargo. 'Tenemos alegría en la cancha y ritmo, además de ser muy técnicos. Nos imponemos con el balón en los pies'. Así fue en la clasificación. El problema es que sus futbolistas clave han llegado tocados a Japón. Sobre todo Tin Delgado, el delantero de 27 años del Southampton, inglés, que marcó nueve goles en la fase previa, los mismos que Batistuta, y que acaba de salir de una operación de rodilla. Delgado es un delantero negro de enorme potencia y capacidad de remate.

O el veterano Aguinaga, media punta del Necaxa, mexicano, de 33 años, que se lesionó en el partido ante Italia y que hoy será sustituido por el ex céltico Kaviedes. El tercero de los destacados es el potente lateral derecho De la Cruz, del Hibernian, escocés, de 27 años, y sobre quien Trapattoni, el seleccionador italiano, montó un dispositivo defensivo para frenarlo.

La Copa del Mundo es una gran novedad para los jugadores ecuatorianos, pero no para su entrenador, que vive su cuarta participación: Italia 90 y Estados Unidos 94 como ayudante de Pacho Maturana con Colombia y ya como primer entrenador en el pasado Mundial de Francia, en el que cayó en la primera fase a pies de Inglaterra y Rumania.

Colombia y Ecuador, unidos por Bolillo. 'Son dos países que se tienen mucho cariño'. De hecho, ausente Colombia del Mundial, Bolillo, su hermano, que ejerce de ayudante, y su preparador físico son los únicos representantes de su país en el torneo. Ecuador se ha ganado la simpatía futbolística de gran parte de Suramérica, según su entrenador. ¿Y qué diferencias aprecia entre unos Mundiales y otros? 'Veo más velocidad en los equipos. Con un punta y con gente sorprendiendo desde atrás, a espaldas de los volantes. Me han gustado especialmente Inglaterra y España. Camacho ha sido muy inteligente y ha sabido superar la presión'.

Una presión que pudo afectar a los jugadores ecuatorianos en su estreno, pero no a Bolillo, acostumbrado a mil batallas. Es un técnico de carácter y un gran estratega. Aunque de lo que se siente orgullo es de 'conocer muy bien a los jugadores'. ¿Y sus técnicos de referencia? El italiano Arrigo Sacchi, el argentino César Luis Menotti y el peruano Teófilo Cubillas.

Cerca de 2.500 hinchas siguen estos días por Japón allá donde va a la tricolor -camiseta amarilla con franja vertical y pantalones azules-. La mayoría de ellos, unos 2.200, procedentes de la colonia ecuatoriana en Estados Unidos mientras que el resto llegaron desde Ecuador.

¿Cuál es el techo de la tricolor? 'Se han acortado las distancias, pero aún tenemos que trabajar muchísimo', concluye Bolillo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de junio de 2002