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Rusia consolida su relación con China y Asia Central

San Petersburgo

Los líderes de Rusia, China y cuatro Estados de Asia Central pusieron ayer en San Petersburgo las bases para institucionalizar jurídicamente la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) y expresaron así la voluntad de dar un marco estable y más amplio a esta entidad surgida en 1996. La seguridad y la colaboración antiterrorista son los elementos de cristalización de la nueva entidad, que no pretende ser un bloque militar y que se declara abierta a otros países. El presidente ruso, Vladímir Putin, confirmó ayer que India muestra interés por la organización.

Putin, el presidente chino, Jiang Zemin, y los dirigentes de Kazajistán (Nursultán Nazarbáyev), Uzbekistán (Islám Karímov), Tayikistán (Ejmomalí Rajmónov) y Kirguistán (Askar Akáiev) firmaron ayer los estatutos o carta que permitirá registrar la OSC como sujeto de derecho internacional, dieron el visto bueno a la estructura de una organización antiterrorista común y suscribieron una declaración política que fija diversas metas, desde la lucha contra el narcotráfico y la emigración ilegal al incremento de la colaboración económica y la ayuda al restablecimiento de la paz en Afganistán. Los líderes de la OCS, con excepción del uzbeko Karímov, evitaron limitar la lucha contra el terrorismo al periodo posterior al 11-S y remontaron los esfuerzos en este sentido a fechas como el 15 de junio de 2001, cuando firmaron la convención de Shanghai contra el terrorismo, el separatismo y el extremismo.

Rebajar la tensión

La OCS tiene sus orígenes en 1996, cuando los líderes de China y los cuatro Estados pos-soviéticos que le son fronterizos (Rusia, Tayikistán, Kirguistán, Kazajstán) firmaron un documento para rebajar la tensión y la concentración militar en los 7.500 kilómetros de frontera común. Los integrantes del quinteto de Shanghai acogieron a Uzbekistán en junio de 2001 en un contexto muy diferente al actual. Entonces, Rusia y China seguían con recelo los planes norteamericanos de abandonar el ABM y desarrollar un escudo antimisiles.

El 11-S ha convertido a EE UU en un actor directo en la zona. Los dirigentes chinos ven hoy con intranquilidad la presencia militar de Washington en Afganistán, Kirguistán y Uzbekistán. Putin ha intentado tranquilizarles, asegurándoles que la presencia norteamericana responde a un interés compartido y que Rusia mantiene una política 'multipolar'. En una entrevista con el diario chino Zhenmin Zhibao, Putin ha dicho que 'Moscú no tiene celos' de las relaciones de sus vecinos con terceros países, sea EE UU u otros Estados', siempre que vayan en pro de la estabilidad. El paso de la competencia a la colaboración supone también, según Putin, que las relaciones de Washington con los aliados rusos deben ser transparentes.

EE UU no estuvo presente en San Petersburgo, pero Karímov citó la declaración conjunta de la cumbre entre Putin y Bush acerca de la colaboración de Moscú y Washington en Asia Central.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de junio de 2002