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Entrevista:JOAN MARI IRIGOIEN | Escritor

'Creo que la originalidad en estado puro no existe'

Joan Mari Irigoien (San Sebastián, 1948), uno de los autores clave de la literatura vasca, quedó cautivado por la prosa de Axular cuando leyó su obra con detenimiento hace 30 años. Aquellas lecturas inspiraron Lur bat haratago, una novela sobre la libertad que ahora ha traducido Jorge González, en castellano antiguo, como Una tierra más allá (Ttarttalo). La obra, una de la más largas de la literatura vasca -655 páginas- está ambientada en el siglo XVII y narra la vida de los Etxegoien, una familia que regresa a casa tras años de destierro por enfrentarse a la invasión castellana.

Pregunta. Este libro nació de su interés por la prosa de Axular. ¿No ha perdido su sentido al traducirse?

Respuesta. No, porque cuando escribí la novela tenía presente la prosa de Axular, pero también al lector del siglo XXI, al que tampoco puedes ponerle una carrera de obstáculos.

P. ¿Por qué? ¿El lector de hoy se ha vuelto cómodo?

R. No creo que sea eso. Pienso que se trata de construir un puente y Jorge González lo ha conseguido porque domina muy bien el Siglo de Oro. Para la traducción se ha inspirado, sobre todo, en Quevedo y Cervantes.

P. Ahora llega a más lectores una novela sobre...

R. La libertad. Cuando escribí este libro deseaba que fuera un canto a la libertad, y de ahí viene el título. La libertad es un sueño, un espacio que tratamos de conquistar. Pero cuando parece que hemos llegado y que hemos pisado esa tierra anhelada nos damos cuenta de que queda aún más lejos, de que la libertad está una tierra más allá.

P. Es uno de los temas recurrentes de su trayectoria.

R. Sí. Quizá porque desde muy niño interioricé la presencia de la muerte y la sentí como un límite. Por eso, procuro romper las barreras y soñar con espacios infinitos. Ésa es una de las claves de mi literatura.

P. ¿También el compromiso?

R. Creo que todos estamos comprometidos. Recuerdo que, una vez recogiendo setas en Ezcaray, vi una boñiga de vaca y dentro, unos champiñones como no he visto en mi vida. Es la parábola de la vida. Me gusta partir de esa presencia de lo malo para abrir el horizonte. Pienso que no se pueden cerrar los ojos.

P. ¿La literatura es un oficio para solitarios?

R. No me gusta generalizar, pero creo que sí. En todo caso pienso que la soledad absoluta no existe, siempre está habitada, en cierto modo, por fantasmas.

P. ¿Es posible blindarse frente a las influencias?

R. Tenemos influencias de todo lo que leemos a lo largo de la vida, porque de una forma u otra casi todos los libros, hasta el peor, tienen una frase que se queda en la memoria. Al cabo de un tiempo puede salirte una variación sobre eso. Creo que la originalidad en estado puro no existe, es una falacia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de junio de 2002