Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Las ONG están desbordadas por el aumento de la pobreza

La pobreza rebrota en Cataluña, y lo hace en casi todas sus formas y variantes. Cerca de 900.000 personas se las apañan para sobrevivir con menos de 240 euros (40.000 pesetas) al mes, lo que supone que casi uno de cada seis catalanes vive en situación de pobreza.

El descenso de la contratación indefinida y el aumento de los precios de los pisos han hecho reaparecer la figura del pobre que, por falta de ingresos estables, tiene que recurrir a las organizaciones sociales incluso para comer. Más de 200.000 personas acuden regularmente a Cáritas, Cruz Roja y el Banco de los Alimentos para poder comer, lo que ha colapsado estas ONG.

'Hasta hace poco requerían ayuda para pagar un recibo de la luz; ahora piden comida', afirma Joaquim Sabater, gerente de Cáritas de Barcelona. El año pasado, Cáritas se vio sorprendida por un espectacular aumento de cerca del 900% del número de personas que acudieron a sus oficinas en busca de este recurso básico.

Joaquim Sabater explica que el reparto de alimentos no sólo sirve para garantizar la subsistencia de la familias. 'Algunos utilizan estos alimentos para repartirlos entre sus compañeros de piso o de pensión, y así pueden ahorrarse parte del alquiler', explica. 'La escasez de alimentos suele ocultar situaciones mucho más graves'.

Aunque la mayor parte de quienes acuden a Cáritas son familias de origen extranjero (el 60% en 2001), el 40% de sus más de 20.000 beneficiarios han nacido en Cataluña. Muchos de ellos forman parte del grupo que ha caído en la exclusión social al haberse quedado sin un trabajo estable y un lugar donde vivir. La situación se agrava en el área de Barcelona, donde según la Fundación Banco de los Alimentos hay 135.000 personas que tienen problemas para alimentarse. Todas las ONG afirman haber llegado al límite y temen no poder hacer frente a un nuevo incremento de la demanda.

Alfred Vernis, profesor del Instituto de Dirección y Gestión Pública de Esade y tesorero de la fundación Arrels, que trabaja con los sin techo, no está sorprendido por el fenómeno de la nueva pobreza. 'Es algo que ya apareció hace 10 años en Estados Unidos y después en grandes ciudades europeas'. Ahora ha llegado a Barcelona. El fenómeno se explica, una vez más, por el precio de la vivienda y la falta de políticas sociales. 'Los inmigrantes y los sectores más pobres en general no votan y quedan fuera de los programas de los partidos políticos'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de junio de 2002