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NECROLÓGICAS

Espina de fuego

Anciones era como la luz doblada donde la bondad siempre para... Él era así de voz ronca y alma buena... Él y Joaquín Vidal fueron visionarios de un rito de dolor, fuego y armonía, 'el toreo puro', cuando el tiempo quieto queda como la vida ahora a los dos. Y ese tiempo se vuelve más oscuro, vivo y misterioso. Pienso que la 'nada' será limpia y un lugar de paz infinita para ellos. Volvemos a lo mismo. Donde el misterio tan profundo o tan sencillo que el pensar no llega. ¿Dónde van los hombres buenos? ¿Es tan oscura esa paz, Anciones? Habrá cosas que superen a estrellas, los ponientes, el amor y el horizonte.... Qué queda detrás del fuego de la vida que ya te mata tan poco a poco. Vuelvo al silencio de la noche, a la quietud de las esquinas en que tu figura cruzaba como un viento negro. Déjame coger de ese silencio Anciones un ramo negro de amargura... Y hacer una corona que lleve el aroma de la pena. Adiós mi buen amigo. Si hubiese Dios, que su reflejo como un eco inexplicable siga contigo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de mayo de 2002