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Aznar acusa a Zapatero de 'irresponsable' por justificar la huelga contra 'el interés de España'

José María Aznar utilizó ayer sus respuestas al líder de IU, Gaspar Llamazares, al del PSOE y a un diputado del PP sobre el conflicto sindical para acusar a José Luis Rodríguez Zapatero de 'irresponsable' por justificar una huelga general que ve como un 'despropósito contra el interés de España'. Llamazares y Zapatero le recriminaron su falta de diálogo y de liderazgo y el recorte en las prestaciones de desempleo.

De nada sirvió que Llamazares instara a Aznar en la sesión de control al Gobierno del Congreso para que se olvidase de las recurrentes justificaciones de los franquistas Ministerios de Turismo sobre las 'huelgas políticas' y los 'contubernios'. Tampoco valió que Zapatero le reprochase su creciente preocupación por la política exterior, su alejamiento de la realidad nacional y su incapacidad para frenar la subida más alta del IPC en 18 años.

Aznar llegó preparado para colgarle la culpa de la huelga al jefe de la oposición. Rechazó como falsos los argumentos críticos sobre posibles recortes de las prestaciones a los parados. Y rememoró que hace dos años, antes de formarse el Gobierno y tras las elecciones, ya se empezó a hablar del paro general. Y fue cuando opinó que es 'un perfecto despropósito' convocarlo en plena presidencia española de la UE, el 20 de junio, un día antes de que se reúna en Sevilla el Consejo Europeo, para 'hacer daño conscientemente a la imagen y el interés de España'.

El presidente no desperdició las críticas de Zapatero a su política económica nada dialogante para espetarle que varios consejeros autonómicos socialistas se han levantado de la mesa en esta negociación y para contrarrestar los vigentes datos de crecimiento con la visión que él había dado de naufragio. Fue en la siguiente pregunta de un diputado del PP sobre el conflicto laboral cuando Aznar incluyó sus ataques a Zapatero por 'justificar' y 'apoyar' la huelga y convertirla en una 'problema político' para que él no termine su mandato sin un paro general.

Tras ese debate, el portavoz del PSOE, Jesús Caldera, quiso completar la habitual estrategia de su partido contra los intereses particulares de Rato con el cuestionamiento de su pregonada 'eficacia en la gestión'. Caldera recordó cómo durante seis años Rato se ha atribuido todos los avances de la economía española mientras que ahora 'culpa a otros' de la inflación o el crecimiento del paro.

Y volvió a cargar sobre los 'puntos oscuros' de la gestión de Rato: 'Usted recibió un crédito del banco de Gescartera y lo ocultó. También sus garantías, que debe explicarlas. Otro día, empresas de su grupo, se encontraron con un banco, Banesto, que, en contra de su política corporativa, compró acciones de sus empresas. Debe ser el único ejemplo en España donde los accionistas no pueden saber a qué precio se compró esa empresa. Empresas privatizadas por usted, Repsol y Aldeasa, casualmente adjudican a empresas de su propiedad contratos de publicidad o ventajosas condiciones contractuales como Ibermar. Bancos públicos le conceden préstamos después de informes sobre el grave riesgo de los mismos. En la comisión de investigación de Gescartera usted impidió, y su grupo, que se conociera su declaración de bienes y patrimonio. Por algo sería'.

Rato llevaba escrita su contestación. Aseguró que nunca ha incumplido la ley de incompatibilidades aprobada en 1995 con un Gobierno socialista ni recibido ninguna observación a los informes reclamados sobre sus actividades en los registros de altos cargos. Y leyó: 'Tengo que reiterar, una vez más, después de casi más de 20 preguntas, que no tengo ninguna responsabilidad empresarial desde 1993, que no he recibido nunca yo ni ningún familiar mío un crédito que no fuera en condiciones de mercado (...)'. Y lanzó dos advertencias: a Caldera sobre las 'consecuencias de sus actos' por confeccionar 'dossieres sobre familiares de adversarios políticos' y otra a Zapatero, para que descarte 'una desaceleración económica'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de mayo de 2002