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Muere a los 81 años el ex alcalde de Camarles Primitivo Forastero

Primitivo Forastero, ex alcalde convergente de Camarles (población de 3.000 habitantes del Baix Ebre), murió ayer en el hospital Verge de la Cinta de Tortosa a los 81 años de edad, víctima de una insuficiencia respiratoria. Atrás queda una biografía trufada por múltiples vaivenes ideológicos alineados bajo un peculiar carácter de corte autoritario, prolífico en actuaciones rocambolescas.

Primitivo Forastero se calzó las botas por primera vez durante la guerra civil como voluntario en el ejército republicano. Capturado por las tropas franquistas, se enroló en la Legión para evitar el campo de concentración. Resultó herido, pero tras la contienda, luchó como voluntario en la URSS con la División Azul. A su vuelta, convertido en pleno devoto del falangismo, escaló en la política municipal de Tortosa, donde era funcionario, hasta el punto de forzar la destitución del alcalde afecto al régimen Joaquín Fabra, gracias a su amistad con el general y ministro franquista Camilo Alonso Vega (cuya esposa apadrinó a su hija); corría el año 1967 y Primitivo aspiraba ya a ser pedáneo de Camarles. No lo consiguió, pero en Camarles se granjeó un amplio apoyo popular durante el tiempo que controló las organizaciones agrarias locales.

'Si he sido varias veces alcalde, no ha sido pistola en mano, ha sido con votaciones claras, limpias y efectivas', se jactaba el veterano alcalde. Cuando hace poco más de un año acató a regañadientes la sentencia del Tribunal Supremo que le inhabilitaba por seis años por autorizar obras en zonas urbanísticamente no aptas, llegó a espetar al juez cuando le requirió su profesión: 'Soy guerrero'. Y prosiguió, ante la incredulidad del magistrado, con el relato de su particular historial militar. 'Moriré con las botas puestas'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de mayo de 2002