Antonio Escobar exhibe sus figuras y paisajes de Castilla

Tras cuatro años de ausencia, Antonio Escobar (Madrid, 1952) vuelve a exponer en Santander, ocupando la misma galería, El Cantil. Esta vez se trata de una treintena de cuadros, su quehacer artístico del último año, en su mayor parte figuras y paisajes de Castilla.

Calificado por algún crítico como 'pintor de la naturaleza', Escobar, licenciado en Bellas Artes y luego estudiante en Nueva York, afirmó ayer, en la inauguración de la muestra, que 'el hecho de pintar es dejar constancia de que uno permanece vivo'. 'Mi pintura la considero un homenaje a la pintura', señaló, al tiempo que reconoció su evolución artística de los últimos años como 'algo así como estar en paz con uno mismo'.

Contemplando sus paisajes enmarcados en pequeño formato, el crítico Francisco Calvo Serraller exalta las dificultades de la tarea, 'la sensibilidad de Escobar para captar el detalle y el momento soberanos'. A Santander ha traído algunos paisajes de idénticas proporciones, tal vez más enriquecidos por el color y la materia. Paisajes que, según los críticos, pueden reflejar una influencia de la tradición española mientras en las figuras puede haber algún concepto americano, reminiscencias de su permanencia en Nueva York.

Escobar confiesa que también pinta imbuido por una idea, 'lo que no quiere decir que el cuadro salga después redondo', puntualiza. 'Pintar empezó siendo para mí un juego y se ha convertido, cumplidos los 50 años, en una vida entera'.

Los críticos descubrieron su talento en la década de los setenta. A. M. Campoy, en uno de sus últimos elogios, sitúa a Escobar en el verdadero camino del paisaje contemporáneo, que era también el emprendido por el pintor. Las pinturas que hasta el 7 de junio pueden contemplarse en El Cantil acaso muestren a los entendidos la inquietud de su autor por hacerse más esencial.

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