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Reportaje:

Quiero TV se apaga

Los principales canales producidos por la frustrada plataforma digital terrestre se instalan en Vía Digital

Poco menos de dos años ha durado la aventura de Quiero TV. La plataforma digital terrestre, que salió al aire el 5 de mayo de 2000, se extingue y vuelve del revés el modelo audiovisual diseñado por el Gobierno. El famoso apagón analógico, previsto para 2012, empieza, paradójicamente, con un apagón digital. Quiero TV deja en el aire alrededor de 94.000 abonados y 600 millones de euros de deuda.

La mayor parte de los contenidos han encontrado acomodo en otras plataformas. El grupo Planeta, socio fundador y uno de los principales suministradores de canales, ha ido recolocando sus productos en Vía Digital. A través de Planeta 2010 producía Beca, especializado en contenidos educativos; Geoplaneta, dedicado a los viajes; y Planeta Junior, para los niños. Los dos primeros se han integrado en la plataforma de Telefónica y ahora exploran su incursión en las redes de cable.

La compañía intentó explotar una fórmula basada en el binomio televisión / Internet

La productora catalana Media Park, otro de los accionistas de referencia, realizaba para la televisión digital terrestre Showtime Extreme (cine de acción y aventuras), Palomitas (clásicos del cine, comedias y series) y Cinematk (cine de autor), los infantiles Club Super 3 y Buzz, el canal medioambiental Natura y el divulgativo Cultura. Todos ellos se difunden de forma paralela en Vía Digital. La misma estrategia sigue Factoría de Ficción, un contenedor de teleseries de Antena 3 y Tele 5 (Médico de familia, Periodistas, Compañeros, Un paso adelante, Al salir de clase). Otro paquete (TCM, Calle 13, AXN, Cartoon Network) se emitía ya en Canal Satélite Digital.

En los 14 canales disponibles, Quiero TV amasó una veintena de ofertas temáticas que eran bien conocidas por los espectadores de las dos plataformas por satélite. Añadió productos en la modalidad de pago por visión (películas de Disney, Universal y Paramount) y los partidos de la Liga española, también presentes en sus competidoras. Además, compró los canales estrella de Vía Digital (Gran Vía y Gran Vía 2), por los que abonaba una factura de entre 15 y 18 millones de euros al año, según fuentes de la compañía.

El grueso de la oferta de Quiero TV era, pues, visible en otras plataformas. De ahí que a la hora de captar abonados pusiera el acento en las potencialidades tecnológicas. Asentó su oferta en el binomio televisión / Internet. Pero tropezó con un obstáculo: España figura en los puestos de cola de la UE en utilización de Internet. Su tarjeta de visita, no obstante, subrayaba el acceso a la Red y los servicios interactivos (correo electrónico, envío de mensajes a móviles, tiendas virtuales, participación en concursos). El kit incluia un descodificador y un teclado inalámbrico para navegar por el ciberespacio.

Para captar clientes desplegó multimillonarias campañas (con suscripciones gratuitas durante seis meses), bonos para acceder a los partidos de Liga (a mitad de precio que en otras plataformas) o la conexión 24 horas al día a Gran Hermano. Estos ingredientes han sido insuficientes para mantener la fidelidad de los 210.000 clientes que declaraba en enero de 2001. 'Quiero se planeó como una plataforma con precios populares. Pero los millonarios contratos con las majors americanas y la compra del fútbol provocaron un incremento de las tarifas', dice un ex alto cargo.

Más allá del agujero financiero que heredan los socios (especialmente el grupo Auna, propietario del 49%) el fracaso de Quiero TV es una muestra del 'embrollo' digital español, según el diagnóstico del catedrático de comunicación audiovisual y publicidad de la Universidad Complutense Enrique Bustamante. En el libro La nueva era de la televisión basa su análisis en dos anécdotas: la absurda emisión por Quiero TV de 36 horas semanales en abierto por imperativo legal (que ningún no abonado puede ver) y el lanzamiento en Madrid, a través de una emisora local analógica y alegal (Telemadroño), de un canal digital legal de cobertura madrileña que en otro caso nadie podría captar (Onda Seis).

El apagón de Quiero TV está ahora en manos del Gobierno, que habrá de decidir cuándo concluyen definitivamente las emisiones y qué destino da a la licencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 2002