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Rosa presenta su primer disco, del que se han editado 400.000 copias

Ariola denuncia que los piratas ya venden el CD de la cantante granadina

Dieciséis cámaras de televisión, más de 50 informadores y un despliegue de directivos y trabajadores de la compañía BMG rodearon ayer a Rosa, ganadora de Operación Triunfo, en la presentación de Rosa, su primer disco en solitario. La cantante granadina, de 21 años, llegó con 30 minutos de retraso, hizo un derroche de sinceridad, frescura, simpatía y antilabia, firmó autógrafos, cantó en inglés, cautivó a la sala y se marchó. A seguir triunfando.

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Vestida de negro, guapetona y más estilizada, con sus manos recias, la sonrisa seductora de repostera honrada y los ojos brillantes de felicidad, Rosa López, Rosa de España, llegó en un Mercedes al Círculo de Lectores de Bertelsman en Madrid, saludó de lejos a los camareros del bar contiguo ('¡Rosa, mira p'acá que te veamos la cara!'), firmó un par de veces al vuelo, preguntó a una asistente '¿cómo tengo el careto, muy feo?', se sometió a una intensa sesión de fotos y finalmente se sentó y, con su lenguaje franco y directo (irresistible mezcla de Ciorán y Chiquito de la Calzada) y su cerrado acento granadino, explicó su filosofía de la vida: 'Hay que quitar importancia a las cosas y vivir más tranquilo. Si se te sube a la cabeza, sé tú mismo. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda'.

Empezó hablando del disco, en el que su fantástica voz (grabada en una sola semana) se impone a unos arreglos barrocos y a varios temas difíciles de creer. 'Tiene varios estilos y es para todo el mundo. Para los de 80 años, los de 15 y los más chiquitillos. Hay un bolero de Armando Manzanero (No jodas por favor); una versión de Areta Franklin (I say a little prayer for you), un tema de Perales (Las calles de Granada)...'. Y agregó, como disculpándose: 'Estoy probando cosas, porque no sé ni qué hacer ni ná. Pero en el próximo, digo yo, se irá consolidando un estilo, una forma de cantar'.

Alguien le preguntó si es posible tener los pies en el suelo después de Operación Triunfo, la gira Triunfomanía (que hoy recala, a las 20.30, en la plaza de Vistalegre de Madrid) y las enormes ventas de los discos O.T. Rosa dijo: 'Claro que se puede. Antes de venir me he autotranquilizado yo solica. Si no, no llego a ningún lado'.

Junto a la artista comparecieron el productor, Alejo Stivel; el director de BMG, Carlos López, y el presidente de Vale Music (que posee los derechos de O.T.), Ricardo Campoy. Estos denunciaron públicamente que el disco estaba a la venta ayer en las mantas de la Gran Vía (en realidad lo estaba ya el sábado), y pidieron al presidente del Gobierno que tome cartas en el asunto de la piratería, 'una vergüenza nacional'. El disco, del que se han editado 400.000 copias, sale a la venta en las tiendas a 11,99 euros; en la calle se vende a 3.

Natural y muy sensata, Rosa respondió a las preguntas durante 45 minutos (sólo esquivó comentar una información que afirmaba de que su caché es de 6.000 euros), y dejó algún momento sentimental ('con el dinero que gane quiero tapar los agujericos de la casa y ayudar a los probeticos') y varias réplicas cómicas dignas de un personaje de Almodóvar o Azcona.

¿Cree que va ser fácil separarse de los otros 15 triunfadores?, inquirió alguien. 'Quieras o no quieras, ya hemos salido de ahí y cada uno tiene que ir por su laíllo. Ya que nos han dado la oportunidad, hay que seguir el camino. Además, no tengo más remedio. Es lo que siempre he querido. Mi sueño, el sueño de mi vida'. ¿Y no le da pena ver menos a sus padres? 'A mis padres los voy a seguir viendo. Una niña no se cría durante 21 años para no verla'. ¿Qué tal fue la grabación con Stivel? 'A gusto, como en familia. Me ha ayudado con las comidas, aunque al final he comido de todo'. ¿Qué cree que pasará en Eurovisión? 'Voy pensando conforme voy haciendo. Si pienso, me da algo. Estoy muy nerviosa, cada vez más'. ¿Está Tenorio liado con Lolita o con usted? 'Está solico. No tiene tiempo. Y no te preocupes, que cuando tengamos novio, saldrá. Aunque sea mentira, sale'.

Para acabar, soltó una memorable definición de la música: 'Es como la comida. Sin ella la vida sería un fracaso, un aburrimiento; la música pone el ambientillo', y después de pedir 'unas palmillas' cantó el estribillo de Europe's living a celebration. Una ovación y varios gritos de admiración cerraron una mañana de risas, talento en bruto y lucha de clases.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de abril de 2002