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Reportaje:IRENE NATIVIDAD | DIRECTORA DE LA CUMBRE GLOBAL DE MUJERES | MUJERES

Las empresarias y el poder económico

Empresarias y políticas de todos los rincones del mundo, hasta alcanzar las quinientas, se darán cita en Barcelona del 11 al 13 de julio en la XII Cumbre Global de Mujeres 2002. Un encuentro anual donde aquellas que ostentan cargos de responsabilidad tratan de aunar criterios sobre la importancia de su participación en el mundo de las finanzas, profesional y político.

Irene Natividad, empresaria estadounidense nacida hace 53 años en la localidad rural de Pampanga (Filipinas), dirige y organiza estos encuentros, como representante de una ONG estadounidense que se dedica a promover el crecimiento de la participación femenina en los niveles dirigentes de los negocios, los partidos políticos y la representación politicosocial. Antigua dirigente feminista y luchadora antirracista, es la propietaria de Natividad & Associated, en Washington DC (EE UU), cuya finalidad es orientar y defender los intereses de los colectivos profesionales y de las minorías. 'En Estados Unidos, sólo cinco mujeres dirigen empresas de las quinientas más importantes', señala. 'Llevamos doce años organizando estas reuniones porque la experiencia nos dice que en los mítines oficiales de ámbito internacional no hay muchas mujeres presentes, debido a que pocas participan en las decisiones del mundo'.

'Da lo mismo que hablemos de España, Estados Unidos o Suráfrica, la ruta hacia el poder es igual de estrecha para todas las mujeres'

'No apruebo una actitud crítica con la discriminación positiva en los cargos públicos. Sólo sabremos si ellas funcionan cuando hayan alcanzado el puesto'

Intercambio de experiencias

Estos intercambios de experiencias sirven a las convocadas para encontrar salidas a su participación en la gestión económica y los gobiernos. 'En los últimos años estamos viendo que la mujer podría intervenir más activamente en el mercado internacional, que crece de cuatro a cinco veces más deprisa que el doméstico'. La mayoría de las empresarias que recorren el mundo pertenecen a la pequeña y mediana empresa, o son líderes de organizaciones profesionales. Pero todavía está pendiente, según Irene Natividad, un fuerte impulso que estimule su representación en las grandes transacciones y en los gobiernos y organizaciones políticas, hoy por hoy, demasiado tímida.

La unión de economía y política, junto con la visión 'femenina' de estos campos del poder, han llevado a denominar esta cumbre el 'Davos para las Mujeres': buscan salidas distintas, más humanizadas, por un lado, pero también más ajustadas a su presupuesto, en la mayoría de los casos limitado. Una propuesta es el recurso a las nuevas tecnologías de la comunicación, a las que consideran un buen sustituto de los onerosos desplazamientos aéreos. 'En Barcelona hablaremos de esto, y aplicaremos sesiones prácticas. Hemos elegido España porque es un mercado en auge, según la información que obtuvimos del departamento de comercio de EE UU. Enfatizamos las misiones comerciales porque los gobiernos estimulan y contribuyen a la labor'. Y como de mujeres se trata, no faltarán varias sesiones dedicadas a estudiar cómo combinar el trabajo y el hogar, en una reunión que ha sido patrocinada por firmas de distintas áreas, la Generalitat catalana y el Ayuntamiento de Barcelona.

De las quinientas mujeres inscritas, la mitad son españolas, y sólo de Murcia acudirán 45 directivas de empresa. Entre ellas, Rosa Cullell, directora general adjunta de La Caixa; Rosario Martín G. de Cabiedes, directora general adjunta del BBVA; Maravillas Rojo, presidenta de Barcelona Activa, y Amparo Moraleda, presidenta de IBM España. Las políticas estarán representadas por Laurette Onkelinx, viceprimera ministra de Bélgica; Astrid Fischel, vicepresidenta de Costa Rica, o Isatou Njie-Saidy, vicepresidenta de Gambia, que compartirán sesiones con las españolas Anna Birulés, ministra de Ciencia y Tecnología; Concepción Dancausa, secretaria general del Instituto de la Mujer, y Margarita Álvarez presidenta del Institut Catalá de la Dona.

Da también sentido a estas reuniones el que existan pocas mujeres presidentas gobierno o que su representación en los parlamentos del mundo no sobrepase el 12%. '¡Esto es asombroso!', exclama Natividad; 'dicen que no hay diferencias por causa de género, pero no es cierto. Da lo mismo que hablemos de España, Estados Unidos o Suráfrica, la ruta hacia el poder es igual de estrecha para todas las mujeres'.

Natividad no ignora que aunque estos encuentros pretenden dar un carácter más humano a los negocios y la actividad política, muchas mujeres siguen el modelo masculino, con sus errores, y se olvidan de contribuir a la promoción de otras mujeres, 'pero hay otras que las ayudan', afirma. 'Esperamos que la mayoría lo haga. Las que reproducen las prácticas del hombre responden a la cultura en la que se mueve el mundo de la economía. En general, las que están en el poder trabajan distinto que los hombres. Nadie dice que todas sean perfectas. Lo único que queremos es una oportunidad para que puedan acceder a la cima'.

Los límites a esa identificación con la faceta errónea del hombre, según Natividad, vienen definidos por los obstáculos del pasado. 'Existe una diferencia. La mujer que ha vivido la exclusión del poder y ha tenido que combinar trabajo y hogar no se olvida de ello y comprende a la que pasa por la misma situación. Las que han vivido esa discriminación saben mejor cómo llegar al consenso. Tenemos tan pocas dirigentes que podemos aceptar que algunas cometan errores'.

Palabras tajantes

Irene Natividad participó entre 1982 y 1984 en los caucuses (asambleas electorales preliminares) por el Partido Demócrata como impulsora de la participación política de las mujeres asiáticas y perfila la diferencia entre un Clinton y un Bush con palabras tajantes: 'Los demócratas entienden que el Gobierno está para ayudar a los más débiles, mientras los republicanos sólo creen en la habilidad del individuo para conseguir sus aspiraciones. Ellos dicen: Dales libertad para superarse a sí mismos, el Gobierno sería un intruso si pretendiera organizarles sus asuntos. Para ellos, que las mujeres tengan menos recursos es otro problema'.

Demócratas o republicanos... Natividad echa en falta en su país una política de discriminación positiva hacia la mujer en el terreno político. 'Si miramos a los países en los que hay una representación importante de mujeres observamos que en la mayoría de los casos es debido a una discriminación positiva. En Bangla Desh, Nepal; en Francia, donde existe una paridad en el Parlamento... Es un mecanismo que ayuda. Como estadounidense, me siento celosa. Una acción positiva permite oír nuevas voces y crear una masa crítica. Esto posibilita introducir más cambios. No apruebo una actitud crítica con la paridad en los cargos públicos. Sólo sabremos si ellas funcionan cuando hayan alcanzado el puesto. No somos perfectas y se nos debe permitir cometer errores'.

Esta mujer pone el énfasis en el desarrollo económico, pero confiesa que no deben ser dejados de lado otros aspectos de carácter político y social. 'La reunión celebrada en Suráfrica nos permitió tomar contacto con las organizaciones africanas para promover la paz, porque sin ella no se pueden hacer negocios', recuerda. Y para situaciones como la de las mujeres afganas, Natividad está convencida de que, al margen de las ayudas gubernamentales, que por otra parte su organización ya se ha encargado de promover, 'lo mejor que podemos hacer es abrir las vías para el crecimiento de la economía en ese país y ponerlas en relación con mujeres de otras naciones'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de abril de 2002