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LA CRÓNICA

Linda Lovelace y el punto G

Es la protagonista de la famosa película Garganta profunda, y se merece una necrológica. Se la merece porque protagonizó esta gran película en 1972, que no sólo es la pornográfica más vendida de todos los tiempos, sino que consiguió gustar a las feministas de la época. Para la crónica de hoy, usaré la plantilla que en su día elaboró el periodista S. R. Thomas Diligente. Diligente, harto de que todos los que escribimos en los periódicos le copiásemos el estilo, recopiló sus mejores artículos en el best seller 100 plantillas geniales para tus 100 artículos geniales. La plantilla de hoy es la que él hizo con motivo de la muerte de Mary, la de Peter, Paul & Mary. Se utiliza cuando fallece alguna cantante o actriz ya olvidada. Verán. Se empieza con una frase contundente, del tipo: 'Hoy ha muerto Linda'. La gracia de esta primera frase es que usted al principio, no sepa de quién le están hablando. Es decir; no quedaría bien un artículo necrológico que empezase con un (Dios no lo quiera) 'hoy ha muerto Chenoa' u 'hoy ha muerto David Bisbal' porque estos dos, aunque cantantes, son conocidos, y no te hacen parecer especial y sensible. Después de la primera frase, Thomas Diligente cogía un taxi y se iba al Drugstore (porque era de noche y lo suyo era urgente) a comprar un disco de Peter Paul and Mary. Era una manera íntima de hacerles un homenaje. En mi caso, yo iré a un sex shop a comprar Garganta profunda.

'Garganta profunda' no sólo fue un éxito de taquilla, sino que logró gustar a las feministas de la época

Para ocupar espacio, Thomas Diligente contaba lo que oía en la radio durante el trayecto, y después, para demostrar su desconsuelo, hacía esta cita en francés: 'Pardon monsieur, pour acheter des timbres, c'est aquelle guixete?'. Yo voy en moto, así que esa parte me la salto. Después viene el mejor momento de la plantilla. El empleado del Drugstore, un chico joven que está descrito por Diligente con fina ironía no sabe quiénes son Peter Paul and Mary y no tiene ni un solo disco de ellos.

Me voy al sex shop Blue Star y no tienen Garganta profunda, en el Shop Boulevard (donde me atienden en catalán amablemente, por lo que pido la Gola Pregona) tampoco la tienen. En Sex Center, quien se encarga de los vídeos está en el bar, pero me dicen que sólo tienen material de importación, por lo que deduzco que no saben de qué película les hablo (que es lo que Diligente espera que te ocurra). Finalmente, en el Kitsch, el dependiente (que también me atiende en catalán) va al almacén a buscar alguna copia olvidada. Mientras lo hace llamo a la empresa de películas pornográficas Private y pregunto si es normal tanto desconocimiento. Xavi Escolar, el jefe de prensa, me dice que para él esta muerte ha sido una pequeña conmoción, pero que para los actores pornográficos del momento el nombre de Lovelace, o Boreman, que es el verdadero, no significa nada: 'Pregúntale por Greta Garbo. Seguro que no le suena'. La película me cuesta seis euros porque está de oferta.

En la plantilla de Diligente se te sugiere que ahora, mientras se supone que miras la película, escribas unos datos que justifiquen tu interés por el tema. Se ha dicho de Garganta profunda que es la primera película porno con argumento, pero no es cierto. Las pelis que se hacía Alfonso XIII tenían argumento, como mínimo tanto como Catalunya des de l'aire esa serie Dogma de TV-3. En las pelis porno hay el argumento que hace falta. Es más; a veces las películas convencionales pecan de tener demasiado argumento.

De Lucía y el sexo, por ejemplo, a mí me sobra toda la parte de Lucía. No. La cuestión es que Garganta profunda tiene un buen argumento. Es la historia de una mujer que descubre, después de ir al médico (lo interpreta el gran Harry Reems) que tiene el clítoris en lo profundo de su garganta, por lo que debe dedicarse a la succión en serie. Puede que hoy, esta historia fuese considerada sexista o vejatoria, quién sabe, pero en cualquier caso es una película que tiene muchas más cosas. Linda y su compañera de piso viven de la pensión del ex marido y el padre, respectivamente, y usan a los hombres para su propio placer. La escena del médico bromeando con la bandera norteamericana es muy divertida y hay buenos chistes. Para que vean que las cosas no han cambiado tanto desde 1972, les diré que, en una escena, Linda explica que si bien disfruta con el sexo, no oye campanas ni petardos cuando lo practica. Pues bien, cuando finalmente, gracias al doctor Young descubre su punto G, en la pantalla se intercalan cohetes, petardos y campanas. ¿No les suena esto a Ally McBeal?

Thomas Diligente, en su plantilla, te aconseja que termines la crónica yendo a algún bar a beber por Linda, donde -y eso es lo más importante- deberás llamar al camarero por su nombre de pila, sin apellido. Esto hace que parezcas escritor. No sé si leyeron los suplementos de Sant Jordi. En ellos, tres de cada cuatro autores decían que para inspirarse se iban al bar de María a comer croquetas, o al de Manoli. Lo hacían sin ni siquiera citar a Thomas Diligente, ni dar un donativo a la Asociación de Padres y Madres Fetichistas del Pie, de los Hamspteads, a la que él pertenece, que es lo que hacemos todos los que usamos sus plantillas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de abril de 2002