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ASCENSO DE LA ULTRADERECHA EN FRANCIA

Le Pen tiene su filón de votos en jóvenes obreros y parados de las pequeñas ciudades

Los estudios electorales revelan que la ultraderecha amplía su base social en toda Francia

'En Francia no hay un 20% de excluidos ni de fascistas. Los votantes del Frente Nacional son personas integradas, que desean protestar contra el establishment, darles una lección, pero no piden una dictadura', señala Philippe Méchet, director de la empresa de encuestas Sofres. Para el politólogo Pascal Perrineau, director del Centro de Estudios de la Vida Política (Cevipof), el perfil medio de votante de Le Pen es 'joven, más bien masculino; obrero o parado; un voto que progresa en las pequeñas ciudades, un movimiento que ha creado una verdadera dinámica entre los empleados'.

Philippe Méchet, director de la empresa de encuestas Sofres, empleó ayer buena parte de una reunión en el Centro de la Prensa Extranjera para dar cuenta de su escepticismo sobre la voluntad de uno de cada cinco franceses para seguir a Le Pen en la propuesta de sacar a Francia de la UE: 'Es un voto de protesta y de advertencia, que pretende dar un manotazo al sistema por miedo al declive de su país'.

El voto ultraderechista surge de medios populares y del corazón mismo de la sociedad francesa. No se trata de gente desesperada ni marginal, sino de un voto que trasciende sus feudos en el sureste para extenderse hacia el este y el norte de Francia. El politólogo Pascal Perrineau señala que 'la extrema derecha prospera en los sistemas políticos envejecidos por falta de renovación' y a causa de la angustia de una parte de la sociedad ante la apertura, Europa, la globalización y el multiculturalismo.

Hay muchos empleados entre los votantes de Le Pen. Como un taxista de origen gallego y emigrante en París desde hace casi 40 años que dice que 'ese Gobierno de funcionarios de élite ha dejado meterse a toda esta gentuza, a los jóvenes inmigrantes, que lo destrozan todo, roban y además les dan ayudas'. Parece el arquetipo del electorado de edad avanzada que se cree que alimenta a Le Pen, como muestra una encuesta de Louis Harris para el diario Libération, que centra el voto extremista en personas entre los 50 y los 64 años, franja en la que habría recogido el 22% del sufragio total; además del 19% de los que tienen más de 65 años.

Otro sondeo, sin embargo, atribuye a Le Pen un voto más joven: un 20% de las personas entre 18 a 24 años habría votado por el líder del Frente Nacional, contra el 12% por Jospin, el 11% por Mamère (ecologista), 10% por Chirac y 10% por Besancenot (trostkista), según CSA.

Los institutos de sondeos se muestran más prudentes que rotundos. Ninguno fue capaz de prever que Le Pen estaría en la segunda vuelta de la campaña electoral, porque muchos votantes ocultaron su preferencia y porque el tirón se produjo en las dos semanas finales. Un 30% de los parados votaron a Le Pen, contra 18% a Chirac y 16% a Jospin, según otra encuesta de CSA para el diario La Tribune.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de abril de 2002