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CRÓNICA

Cosa de dos

El Valencia derrota al Depor con un autogol de Duscher y se jugará el título con el Madrid - El Rayo sale del descenso tras 31 jornadas - El Atlético, a una victoria de Primera

Las desgracias nunca llegan solas y lo de Duscher es de pesadilla. Tras diez días de asalto de los sabuesos de los tabloides británicos por su cornada a Beckham, el argentino despidió ayer a su equipo de la lucha por el título.

Duscher metió la pierna de mala manera en un sencillo despeje y dejó la Liga en una partida entre el Valencia y el Real Madrid, separados por un punto a falta de tres jornadas. La pifia del argentino hizo justicia, porque el equipo de Aimar y Baraja fue mejor, tuvo más empuje y jugó siempre con mayor voltaje que el Deportivo, que pagó muy caras las ausencias de Tristán y Mauro Silva, que le restaron dos atributos imprescindibles en cualquier conjunto: arte y orden.

De estas cosas se ocupan en el Valencia Aimar y Baraja -¡qué maravilla su chilena al larguero con la zurda!-, una de las grandes parejas de este campeonato. Dos jugadores que se complementan a la perfección y tiran de un equipo que puede abrir una nueva vía: ganar la Liga sin un sólo delantero puro. Sus máximos anotadores -Mista, Rufete y Salva- llevan cinco tantos por cabeza, uno más que el portero del Las Palmas Nacho González.

Sin duda, el acierto de este Valencia está en el carácter pretoriano de la mayoría de sus jugadores, cuya actitud es siempre encomiable, lo que convierte al equipo en un hueso para cualquiera. Y ahí está, frotándose los ojos tras 31 años de espera para una hinchada que lleva décadas abarrotando Mestalla y ayer acabó embargada de éxtasis, con los chicos alborozados en el ruedo. De nuevo, como ocurrió las dos últimas temporadas en la Liga de Campeones, Valencia flirtea con el éxito. De los tres encuentros que le restan, dos serán en el fortín de Mestalla, mientras que el Madrid, con el sísmico partido ante el Barça por el medio, tiene dos salidas, a San Sebastián, donde el descenso aún es un asunto tormentoso, y a Riazor, donde no se pueden descuidar con la clasificación por la Liga de Campeones. En esta batalla andan enredados el Celta, el Barça y el Betis.

La crecida del Valencia tras la jornada de ayer es similar a la del Rayo Vallecano, que ha pasado de estar enquistado en la zona de descenso ininterrumpidamente desde la cuarta jornada a pegar un estirón gigantesco. Desde ayer, mira por el retrovisor a Real Sociedad, Las Palmas, Mallorca, Osasuna, Zaragoza y Tenerife. En el lío también está metido el Villarreal, que ha dado motivos suficientes para ello: no gana fuera del Madrigal desde septiembre.

Mientras unos están al borde del precipicio, otros salen del infierno. Es el caso del Atlético, al que tras dos añitos en la quema le queda una victoria para volver a la élite. Si el sábado derrota al Nàstic en el Calderón ya estará en Primera, hagan lo que hagan otros aspirantes. Tras el Atlético se amontonan los candidatos, con el Racing en alza, el Xerez y el Recreativo titubeando, el Oviedo con un ataque de nervios y un nuevo opositor, el Elche. Los ilicitanos provocaron una hecatombe en el Tartiere (3-6), donde la parroquia local asaltó el palco y el campo. En Oviedo aún no olvidan otra humillación histórica, el 3-8 que le endosó el Valladolid en 1996. Las desgracias...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de abril de 2002