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Reportaje:LOS ÉXODOS DE LA FOTOGRAFÍA

Las encrucijadas de la imagen

Los festivales fotográficos más prestigiosos del mundo han entrado en crisis. El modelo de los grandes salones anuales, válido para el siglo XIX, cede ante una era donde la velocidad de la comunicación ofrece al espectador continuas muestras de lo que ocurre. Una situación a la que también se enfrenta la Primavera Fotográfica de Barcelona, que se abre el día 15 con 184 exposiciones. Tres fotógrafos confrontan su posición ante un medio que abre cada vez más sus fronteras hacia otras artes.

Ciertamente, los festivales fotográficos, desde hace unos años, han entrado mayoritariamente en crisis, padecimiento que paradójicamente les afecta a los de más solera. Basta con hojear las declaraciones de intenciones de algunas convocatorias tan consolidadas como la del último Fotofest International Month of Photography (Houston) o la de la próxima edición de los Encuentros Internacionales de la Fotografía de Arlés (Rencontres Internationales de la Photographie, RIP; Arlés, Francia). Estos últimos, los RIP, tras fracasar, no logran satisfacer las expectativas de público previstas para su entrega número 32 (la de 2001), que ahora cambia de dirección, poniendo al frente a un veterano en la gestión mercantil y cultural fotográfica, François Hébel -ex director de la agencia Magnum (París); lo fue también del banco de imágenes Corbis (Europa) y de estos mismos Encuentros durante 1986 y 1987-, con el objeto de que se haga cargo de ellos para 'crear un foro abierto a todos los puntos de vista y que el festival de Arlés se sitúe a la cabeza de aquellos que pretenden derribar con éxito los muros conceptuales que separan la fotografía en diferentes áreas y que dividen al público según sus afinidades'. Por su parte, Fotofest, pionero de esta clase de eventos en Estados Unidos, en 2002 apuesta tanto 'por enseñar los trabajos clásicos desconocidos en su área de acción' como por hacer de esta manifestación 'una celebración del futuro considerando la fotografía como una parte integrante del arte contemporáneo, del vídeo, de lo digital y del arte relacionado con la red' (en general, con el ciberarte y compañía), de aquí que acoja la globalidad de su temática bajo el genérico The Classical Eye And Beyond... (El ojo clásico y más allá de...). Con similares argumentos nos tropezaremos al analizar las motivaciones de recientes acontecimientos similares como la Printemps de Cahors, la Rótterdam Photo Biennale, el Hungarian Photo Month o el Mois de la Photo à Paris, por citar sólo algunos de los más representativos.

Un festival debe ser algo más que un disperso muestrario de encajes de bolillo o botones para uniformes

Durante un periodo en que el

medio en sí mismo está en revisión -desde el fotoperiodismo, cuando no los mestizajes o las infinitas hibridaciones fotográficas con otras manifestaciones plásticas-, dificílmente en esta suerte de convocatorias se pueden sostener con programas sobredimensionados de nostalgia desconocedores de lo que está ocurriendo afuera. No hay que perder de vista la perspectiva de que se trata de acontecimientos que, por su periodicidad -anual o bianual-, tienen vocación de exhibir lo extraordinario, lo singular y, en cierta medida, la obligación de epatar. A estas alturas, un festival debe ser algo más que un disperso muestrario de encajes de bolillo o botones para uniformes, cuando no una suerte de cine de barrio que cubre una programación de trámite y llena locales con películas de reestreno. Estamos en la era de la comunicación visual veloz, de Internet, en la de lo digital. Atrás quedaron -o al menos deberían haberlo hecho- recetas como las de esas 'exposiciones prestigiosas' y los 'salones anuales', materiales propios del XIX, 'que presentaban una selección de las mejores obras producidas' por los miembros de la tribu, como muy didácticamente explica Marc Mélon en un ensayo sobre el origen y la evolución de estos acontecimientos: 'Se trataba de acontecimientos que fomentaban las confrontaciones frecuentes cuya consecuencia era el ejercer una selección para asegurar la homogeneidad estética'. Evidentemente, en la actualidad estos festivales no guardan ortodoxamente este espíritu, pero sí bastante de la liturgia y el protocolo que los regulaba.

La 11ª Primavera Fotográfica de Cataluña 2002, coincidente con su 20º aniversario, participa negativamente de algunos de estos tics. Hace un par de ediciones ya lo advirtieron de forma crítica, desde las páginas de este periódico, personas ligadas actualmente al medio y que, en mayor o menor medida, colaboraron en el diseño original de este evento. De hecho, ahora, en el presente catálogo se apuesta poco por la investigación de última instancia e incluso algunas de las 'muestras estrellas' -especialmente las incluidas en el apartado Primavera esencial- se han presentado con anterioridad y recientemente en otros foros (Avedon, Álvarez Bravo, García Rodero...). La programación de esta edición (184 exposiciones que presentan las obras de 500 autores, repartidas entre 40 poblaciones catalanas) se integra en una ceremonia de la dispersión, propia de un aluvión temático que recuerda otros tiempos no tan acordes con el deber ser de un acontecimiento de esta naturaleza. Primavera Fotográfica 2002 carece del perfil que imprime la especialidad; la que le otorga las señas de identidad y singularidad en este bosque de festejos clónicos repartidos por el mundo.

Recorridos por la Primavera Fotográfica

Richard Avedon. In the American West. CaixaForum. Avenida del Marqués de Comillas, 6-8. Barcelona. Del 17 de mayo al 1 de septiembre. Memòria dels Camps. (Fotografías de los campos de concentración y exterminio nazis, 1933-1939). MNAC. Palau Nacional. Parc de Montjuïc. Barcelona. Del 3 de mayo al 14 de julio. Javier Vallhonrat. Tinglado 2. Moll de Costa, s/n. Tarragona. Del 19 de abril al 22 de junio. Miriam Colomer. Silencios. Artefacto. Placeta de Montcada, 12. Barcelona. Del 16 al 26 de abril. Nuria Solsona. Por momentos. Galería Principal Sombrerers. Sombrerers, 1. Barcelona. Del 11 de abril al 18 de mayo. Anna Carreras i Vidal. Transformacions. Escola Municipal d'Art. Sala d'exposicions. Colom, 114. Tarrasa. Del 12 de abril al 4 de mayo. Abbas. Visiones del islam. Centre Social i Cultural de la Fundació La Caixa. Cristòfol Colom, 2. Tarragona. Del 19 de abril al 9 de junio. Cristina García Rodero. Ritos en Haití. Tinglado 1. Moll de Costa, s/n. Tarragona. Del 19 de abril al 2 de junio. Carles Fontseré. Ciudad de México, 1966-1967. Centre d'Art Santa Mónica. La Rambla, 7. Barcelona. Del 15 de abril al 31 de mayo. Anna Oswaldo Cruz Lehner. Retratos literarios. FNAC Triangle. Plaza de Catalunya, 4. Barcelona. Del 22 de abril al 14 de mayo. Manuel Álvarez Bravo. Cien años. Fotografías. 1926-1998. Fundació Foto Colectania. Julián Romea, 6. Barcelona. Del 25 de abril al 10 de julio. Daniel Canogar. Gravedad cero. Centre d'art Santa Mónica. La Rambla, 7. Barcelona. Del 15 de abril al 31 de mayo. Karel Cudlín. Historias humanas. Galería Camilla Hamm. Rec, 28. Barcelona. Del 18 de abril al 31 de mayo. América Sánchez. Patrimonio fotográfico. Galería María José Castellví. Consell de Cent, 278. Barcelona. Desde el 16 de abril hasta el 4 de mayo. Dora Maar y Picasso. Centre Cultural Tecla Sala. Avenida de Josep Tarradellas, 44. L'Hospitalet de Llobregat. Del 21 de mayo al 14 de julio. Corinne Mercadier. Où commence le ciel? Galería Berini (plaza Comercial, 3. Barcelona) e Instituto Francés de Barcelona. Del 18 de abril al 18 de mayo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de abril de 2002

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