Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La oposición emplaza a Camps a afrontar la inseguridad ciudadana

Puig y Ribó denuncian que el PP usa la Delegación de Gobierno por interés de partido

Las primeras declaraciones públicas del nuevo delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, en las que aseguró que 'con los socialistas la Comunidad no existía para la Administración General del Estado', fueron acogidas ayer con severas críticas por parte de varios portavoces socialistas y de Esquerra Unida. Joaquim Puig y Joan Ribó solicitaron a Camps que asuma las responsabilidades de su cargo, se ocupe de articular los cuerpos de seguridad contra la creciente delincuencia y ceda a otros el ejercicio de la 'oposición de la oposición' característico del PP.

Las declaraciones de Camps, formuladas media docena de años después del ascenso del PP al Gobierno central y tras siete años al frente de la Generalitat, desataron todos los fantasmas en torno a su condición de delfín de Eduardo Zaplana y a la posible utilización de su cargo como plataforma de lanzamiento personal.

Juan Pascual Azorín, presidente del PSPV, fue el primero en ubicar el escenario cuando trasladó a Efe su impresión de que Camps llega a suelo valenciano para 'trabajar más por el PP que por la Delegación de Gobierno'. Según Azorín, la primera intervencion pública del nuevo delegado del Gobierno demuestra que su principal propósito es 'empezar la carrera para sustituir a Zaplana' en la presidencia de la Generalitat.

Los portavoces parlamentarios del PSPV y Esquerra Unida descendieron a los problemas concretos. Puig comentó a Europa Press: 'Es terrible que el PP, que ha conseguido aumentar la delincuencia a los niveles más grandes de la historia de la Comunidad Valenciana, todavía venga atacando a la oposición, que hace siete años que no gobierna'. El portavoz socialista recordó que 'durante 2001 una de cada tres familias de Castellón tuvo un problema de inseguridad ciudadana', que la gestión del PP desde la Generalitat y el Gobierno central 'ha conseguido crear un caos' en materia de inmigración, y sugirió que las palabras de Camps constituyen un 'insulto a la inteligencia' de los valencianos que permiten vislumbrar 'los verdaderos objetivos' de su traslado desde la vicepresidencia del Congreso a la Delegación del Gobierno.

Ribó, en términos parecidos, apuntó: 'Lo primero que debe hacer Camps es intentar solucionar los graves problemas a los que se enfrenta en su nueva tarea, que son la inmigración y la inseguridad ciudadana, en lugar de practicar la oposición de la oposición'. El coordinador general de EU recuerda que Alejandro Font de Mora y Rafael Maluenda, portavoces del PP en las Cortes Valencianas, o la propia consejera portavoz, Alicia de Miguel, son consumados especialistas en el ejercicio de la oposición de la oposición. 'Para estas tareas no nos hacía falta aquí Camps', concluyó.

Ciprià Ciscar, aspirante en las próximas elecciones primarias del PSPV para seleccionar su próxima candidato a la presidencia de la Generalitat, subrayó que las declaraciones de Camps, quien 'trata de volver ocho años atrás en lugar de mirar al futuro', revelan que el PP 'ha agotado su discurso'. Ciscar interpretó desde otro ángulo el traslado de Camps: 'He comprobado que el presidente del gobierno, José María Aznar, seguramente, ya no se fía de Eduardo Zaplana, cuando le envía un delegado del Gobierno que más que delegado para todos los valencianos tengo la impresión de que lo es para el PP'.

Miedo a los cambios

El propio Zaplana también aludió a brevemente a Camps en una extensa entrevista concedida a Efe en la pidió que no se interprete en clave sucesoria el nombramiento, aunque también destacó que los militantes del PP no deben 'tener miedo a los cambios de candidadatos, que tienen que producirse antes o después'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de abril de 2002