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Sólo la mitad de cines y teatros andaluces está preparado para el público que va en silla de ruedas

Un informe señala a Huelva como la capital con más barreras arquitectónicas en sus salas

El acceso a la cultura está lleno de barreras para las personas con discapacidades. Barreras literales. Más del 50% de los teatros y cines de Andalucía no están adaptados para espectadores con movilidad reducida, según un estudio elaborado por la Confederación Andaluza de Minusválidos Físicos y la Unión de Consumidores de Andalucía. La situación, sin embargo, no es uniforme en toda Andalucía. Mientras que en Almería y Cádiz todas las salas están adaptadas, ni uno sólo de los cines de Huelva está preparado para acoger a público que acuda en silla de ruedas.

El estudio, presentado ayer en Sevilla, analiza la situación de 214 salas de cine y 17 de teatro emplazadas en las ocho capitales de provincia. Más de la mitad no están preparadas para acoger a espectadores que tengan movilidad reducida.

Para averiguar el grado de accesibilidad de los recintos se examinaron los recorridos exteriores e interiores, las entradas al edificio y a las salas, la altura de las taquillas, la adaptación de aseos y ascensores o la accesbilidad de servicios auxiliares como teléfonos o bares. El informe retrata situaciones variopintas. Hay salas sin ninguna medida de adaptación y otras donde se inutilizan las diseñadas, como la utilización de los aseos para discapacitados como almacén o el entorpecimiento de espacios habilitados para personas en sillas de ruedas con la instalación de maquinaria. En el estudio se explica que la mayoría de los espacios escénicos inaccesibles están ubicados en edificios antiguos, construidos antes de la normativa que obliga a eliminar las barreras arquitectónicas en edificios de uso público construidos a partir de la publicación del decreto o en los antiguos que se sometan a reformas.

- Huelva. El único teatro de la capital incorporó facilidades para el acceso de discapacitados físicos tras su remodelación. La situación de las salas de cine es, sin embargo, desoladora. Ninguna de las nueve está preparada para que acudan espectadores en silla de ruedas. Es la capital peor adaptada de toda Andalucía.

- Córdoba. Sólo el 15% de las salas de cine están preparadas para el público con movilidad reducida. La capital cuenta con 20 salas, pero sólo tres están adaptadas. Para los aficionados al teatro la situación es más halagüeña: el único teatro de la capital suprimió sus barreras durante la última reforma.

- Málaga. El informe señala que la mayoría de los cines son establecimientos antiguos que no han experimentado reformas y, por tanto, siguen inaccesibles. De las 32 salas, sólo 10 están adaptadas. En el caso de los teatros, se mantiene una relación similar: de los tres radicados en la capital sólo uno está preparado para espectadores con discapacidad física.

- Jaén. Las personas de movilidad reducida pueden acudir a 5 de las 12 salas de cine de la capital sin tener que sortear barreras. No ocurre otro tanto con los teatros. Mientras que el 42% de las salas de cine están adaptadas, ninguno de los teatros está preparado para discapacitados físicos.

- Granada. Es la segunda capital andaluza con más salas de cine, pero no ocupa el mismo puesto en el estudio sobre accesibilidad. De las 44 salas sólo están preparadas 24 (55%). Los dos teatros estudiados no tienen barreras arquitectónicas para el público discapacitado.

- Sevilla. Es la ciudad con más salas de cine (68) y más teatros (5). Su nivel de accesibilidad es aceptable. Dispone de tres teatros adaptados y de 57 salas de cine.

- Cádiz. Tiene una oferta reducida, pero sus 19 salas de cine están plenamente preparadas para todos los públicos, tengan o no la movilidad reducida. El sobresaliente logrado en los cines se empaña, sin embargo, con la inexistencia de teatros preparados para discapacitados.

- Almería. Es la capital que sale mejor parada en el informe con el 100% de las salas de cine adaptadas y uno de sus dos teatros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de marzo de 2002