Las instituciones retiran las subvenciones al Salón del Cómic de Granada

El director afirma que la gala que provocó un escándalo fue pagada con fondos privados

El cineasta Juanma Bajo Ulloa ha desatado la polémica en Granada. Una gala de entrega de premios que él ideó y dirigió para el Salón Internacional del Cómic, que se celebró la noche del viernes, ha terminado con la reprobación de las instituciones y la retirada de subvenciones para el certamen en próximos años. El motivo: en la gala aparecían los talibanes de Bin Laden quemando fotos de Vírgenes, de García Lorca y de Rosa, de Operación Triunfo. Y una actriz porno vestida con un burka se despojó de él para realizar una felación en público a otro actor.

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Lo que en un principio era una crítica irónica, mordaz e hiriente contra los tópicos que se han desatado en torno al mundo musulmán después del 11 de septiembre, ha terminado por generar todo un revuelo en Granada, con instituciones como la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de la ciudad y la Diputación Provincial arremetiendo contra el Salón Internacional del Cómic, organizador del evento, por considerar que la gala de Bajo Ulloa era 'soez', de 'mal gusto' e 'injuriosa'. A las críticas de las instituciones se unió ayer el arzobispo de Granada, Antonio Cañizares, quien calificó el montaje de Bajo Ulloa como una 'ofensa a la Virgen de las Angustias' y un 'hecho que delata el progresivo deterioro, tantas veces tolerado, de valores fundamentales para la convivencia democrática'.

Todo sucedió la noche del pasado viernes. En La Chumbera, una antigua discoteca del Sacromonte reconvertida en un centro cultural del Ayuntamiento de Granada, los responsables del Salón Internacional del Cómic convocaron la entrega de premios para artistas invitados que habían venido desde Estados Unidos y Japón. Todo transcurría como las anodinas galas al uso que suelen emitir las televisiones.

En un momento dado, una docena de actores disfrazados de talibanes y disparando con Kaláshnikov irrumpieron en el escenario y secuestraron a algunos de los premiados. El actor Manuel Manquiña, que encarnaba a Osama Bin Laden, se dirigió hacia el público para criticar los valores de Occidente y los 'topicazos' de Granada. Entre estos, sacó las fotos de una virgen, de Federico García Lorca, de Rosa López Cortés y del Real Madrid y el Barcelona. Luego les prendió fuego. Más tarde hizo un simulacro de que volvía a derribar las Torres Gemelas de Nueva York y reclamaba Granada para el mundo musulmán.

En ese momento, una mujer ataviada con un burka se situaba en el centro del escenario y se despojaba de la ropa. Desnudó a un soldado talibán y le practicó una felación. Luego, ambos actores realizaron el coito mientras, en otra parte del escenario, se procedía a entregar los premios.

El Instituto Andaluz de la Juventud, dependiente de la Junta de Andalucía, y las áreas de Juventud del Ayuntamiento y la Diputación de Granada anunciaron ayer que retirarán las subvenciones para próximas ediciones -aunque no para ésta- si los organizadores del salón siguen al frente. Entre las tres instituciones aportaban 96.162 euros al presupuesto. También se negaron a que ninguna partida fuese para financiar la gala, de la que no tenían 'conocimiento en absoluto'.

El director del salón, Alejandro Casasola, que asumió toda la responsabilidad de la gala y recordó que fue 'una actividad pagada con fondos privados', se ha negado a dimitir. Explicó ayer que los 12.020 euros que costó la producción han sido financiados por la asociación juvenil que preside, Veleta, y otras entidades privadas.

Juanma Bajo Ulloa se negó a hacer declaraciones públicas, aunque en privado criticó 'la mansedumbre' del mundo occidental tras el 11 de septiembre y la cada vez mayor 'represión cultural' ante algo que se salga de lo políticamente correcto.

El Salón Internacional del Cómic de Granada, que se clausuró el domingo y que ha registrado en esta edición 58.000 visitas, no tendrá ayudas económicas si el actual equipo organizador continúa al frente. Las instituciones públicas que lo financiaban explicaron que no pueden exigir la dimisión del director puesto que ellas son sólo entidades colaboradoras, no organizadoras. Casasola afirmó que él no se planteó ni un instante 'coartar la libertad de expresión de un artista'.

Un momento de la gala de clausura del Salón del Cómic de Granada.
Un momento de la gala de clausura del Salón del Cómic de Granada.E. REYNOLDS

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 18 de marzo de 2002.

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