Entrevista:ESTHER CABEZUDO | Concejal del PSE-EE en Portugalete

'Los terroristas están utilizando la Constitución para sus intereses'

Esther Cabezudo, concejal del PSE-EE en Portugalete, a quien, como ella dice, la casualidad le impidió el 28 de febrero engrosar la lista mortal de ETA, sigue siendo, a sus 53 años, una mujer sin miedo. Ese día por la mañana se dirigía con su escolta Iñaki Torres al pleno del Ayuntamiento de su pueblo cuando un carrito de la compra con 35 kilos de explosivo saltó por los aires. 'Piensas que a ti no te va a pasar nada, que por qué van a ir a por ti. No he tenido nunca miedo. Ni siquiera de pequeña, que no me asustaba ni la oscuridad. Así que no voy a empezar a estas alturas', dice en una entrevista a EL PAÍS, tras su primera aparición pública, el pasado 14, para recibir el IV Galardón a la Tolerancia, de la Fundación Maite Torrano.

'A veces, los vecinos me advierten 'ten cuidado Esther, que ésos te están vigilando'

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'¡Cómo son las cosas! Yo que tuve una relación tan de cariño con Maite y quiero tanto a su familia. ¿Cómo iba a pensar que lo recibiría yo? Hubiera preferido no recibirlo'. Cabezudo se emocionó con el afecto de los vecinos que demostraron su cariño a la histórica militante socialista y del sindicato UGT. ¿Cómo no hacerlo si algunos le vitorearon en pie y hasta un militante socialista le dio espontáneamente un ramo de rosas rojas.

'Me encuentro bien. Estoy animada y de momento no me he deprimido. Me queda un poco de sordera en el oído derecho y el dolor de los puntos en la pierna, donde me sacaron la metralla. Pero nada más', cuenta como si hablara de heridas producidas en una caída.

Cuándo se le pregunta por el momento en que volverá a su sillón del Ayuntamiento, junto a los ediles de Batasuna, abandona por un instante el buen humor. 'Cada vez que hay un atentado lo paso fatal. Te dan ganas de decirles de todo. Les tienes que oír justificar las muertes de tus compañeros. ¡Qué cinismo! Es muy duro. A veces les quito esos papeles que se ponen delante. Cuando vuelva antes de un mes, no se cómo voy a reaccionar. Algo les diré. Pero creo que voy a volver con más mala leche que antes'.

Cabezudo llama chivatos -'¿cómo les vas a llamar si no', dice'- a todos ésos que en Portugalete y en muchos pueblos del País Vasco informan a ETA. 'Todos los concejales estamos rodeados de chivatos. Yo conozco a algunos de Portugalete, pero hay muchos. A veces me han advertido los vecinos 'Ten cuidado Esther, que ésos te están vigilando'. Cuando antes solía ir a pasear me daba cuenta de que estaban allí. Quizá sean los mismos que dieron los detalles para el atentado'.

La concejal recuerda a menudo a quien ha sido su escolta en los últimos once meses. A él le dedicó el Galardón a la Tolerancia 'Este premio no es mío, es mío y de Iñaki', dijo entonces. 'Nosotros somos políticos, es nuestro trabajo, y sabemos que estamos amenazados por los violentos. Pero, con los escoltas, es diferente. Se merecen aún menos que nosotros que les ocurra esto. Se convierten en parte de tu familia. Yo con Iñaki hablo mucho, vamos a todos los sitios juntos. Desde el atentado, he hablado todos los días con él'.

Cabezudo ha terminado por aceptar protección. Pero, sigue sin resignarse. 'Es una vergüenza que tengamos que vivir así. Lo que yo quisiera es que nos quitaran los escoltas a todos', desea, ya que sabe que no sucederá. Comprende y respeta a los ediles que, como el portavoz del PSE-EE de Llodio, dejó su puesto justo un día después del atentado de Portugalete. Y también a los que amenazan con hacerlo si no se les aseguran más medidas. 'Es muy delicado porque detrás están los hijos, las familias. No son sólo sus vidas. En mi caso, está claro que voy a seguir en mi puesto, que si no han podido matarme voy a seguir luchando. No podemos abandonar, tenemos que ganar todas las batallas'.

Otra cosa es que no le inquiete lo que pueda ocurrir en las elecciones municipales si se siguen descabalgando candidatos. 'En las capitales y en los pueblos grandes no creo que haya problemas con las listas. En los pequeños es diferente. Yo estoy dispuesta a ir en cualquier lista, donde haga falta. Las candidaturas conjuntas me parecen más simbólicas que efectivas'.

Preferiría no referirse al próximo congreso extraordinario del PSE-EE, pero se aviene a decir que ya había previsto no asistir antes del atentado. 'Me gustaría que hubiera una candidatura de unidad, que marcara el futuro del partido en el País Vasco', se limita a decir con amabilidad.

Con la maleta preparada para salir unos días de viaje, Cabezudo insiste en que todos los partidos democráticos deben dialogar para hallar una salida al túnel de la violencia. Excluye a Batasuna. 'He dicho partidos democráticos. Con ellos ya hemos intentado todo y no hay nada de que hablar. ETA tiene que dejar de matar. Nada de treguas paripé. Después, ya hablaremos. Los terroristas y quienes les apoyan están utilizando la Constitución que tanto dicen rechazar para favorecer sus intereses. Y eso es el colmo'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 17 de marzo de 2002.

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