Israel toma la 'capital' palestina en su mayor ofensiva militar en veinte años
2.500 prisioneros palestinos, incomunicados en un centro de internamiento
Desde la operación contra el campo de refugiados de Yabalia, en la madrugada de ayer, hasta la toma de Ramala, con escenas dramáticas de tiroteos en las callejuelas del centro de la ciudad, hubo más de una treintena de muertos palestinos. En su residencia, Arafat estaba acompañado por el representante de la UE, Miguel Ángel Moratinos. Tanto Arafat como Moratinos se comunicaron por teléfono con Simón Peres, ministro israelí de Asuntos Exteriores, para protestar por la magnitud de la operación militar.
Además, un israelí murió en un ataque palestino en la ciudad de Modín, otro palestino fue asesinado en Ramala por las Brigadas de Al Aqsa, acusado de colaborar con el espionaje israelí, y en el norte de Israel hubo otro atentado: cinco palestinos tirotearon un autobús que circulaba por una carretera junto a la frontera con Líbano. Seis israelíes murieron en el atentado, reivindicado por las Brigadas de Al Aqsa. Dos de los cinco asaltantes fueron abatidos por la policía y tres detenidos.
Mientras tanto, más de 2.500 palestinos apresados por las tropas israelíes en las operaciones de las últimas dos semanas permanecen internados en el centro militar de Betunia. La Cruz Roja no ha podido, por el momento, entrar en contacto con los detenidos.
Ésta es la situación que se encontrará mañana el mediador estadounidense Anthony Zinni, que vuelve a intentar una tregua. También visitará Israel, en el curso de su gira por Oriente Próximo, el vicepresidente norteamericano, Dick Cheney, que ayer estuvo en Jordania.


























































