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FÚTBOL | 29ª jornada de Primera División

Riazor no hace sangre del 'centenariazo'

La afición del Deportivo se va acostumbrando a las hazañas de su equipo y eso hizo que la histórica victoria del Santiago Bernabéu no tuviese anoche una celebración demasiado estridente. Riazor casi se llenó para recibir a los campeones de Copa pero el festejo prácticamente se limitó al pasillo que realizaron los jugadores y cuerpo técnico del Rayo al Deportivo, bajo el fondo musical del "We are the champions" de Freddy Mercury y los Queen. El momento más emotivo de la noche llegó con el estadio prácticamente vacío, cuando un numeroso grupo de Riazor Blues permaneció en la grada y reclamó durante muchos minutos la presencia de la Copa sobre el césped. Un grupo de jugadores, encabezado por Valerón y Molina, salió de los vestuarios para satisfacer la petición de los seguidores más acérrimos del Deportivo.

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Frente a lo que se podía esperar, en las gradas de Riazor no hubo muchas pancartas alusivas al ya famoso centenariazo, aunque la ironía gallega se reflejó en una que rezaba "De fora virán e a Copa levarán" ("De afuera vendrán y la Copa se llevarán").

La consigna de Jabo Irureta para que el equipo se centre en las dos competiciones que tiene por delante parece haber surtido efecto. Por eso, el único acto realmente festivo fue el ofrecimiento de la Copa a la afición el pasado jueves, el mismo día que el equipo retomó los entrenamientos.

Sin embargo, algunos ya han pensado en cómo rentabilizar el efecto centenariazo. Ayer circulaban por el estadio folletos de una entidad bancaria en los que se ofrecía a los aficionados la posibilidad de comprar la camiseta especial que el Deportivo utilizó para la final de Copa.

Todo el buen rollo que rodeaba al partido para la afición del Deportivo se estropeó al poco tiempo de comenzar a rodar el balón. Al diablillo que a veces parece manejar el desarrollo de los partidos le dio por jugar y puso en problemas a los locales con la expulsión de César. El público se olvidó de todo lo bueno que había vivido hace tres días y dirigió sus iras hacia el árbitro, López Nieto, por su osadía al expulsar al defensa.

Al final del partido, Irureta se sumó a las quejas por la actuación arbitral. "El partido estuvo absolutamente condicionado por el árbitro", indicó Irureta, quien considera que la expulsión de César fue "muy dudosa" y puso en duda la legalidad del gol del Rayo, por una falta previa sobre el defensa Héctor.

El técnico vasco tuvo palabras de elogio para el "titánico esfuerzo" de sus jugadores y explicó que resultaba "muy complicado" tomar una decisión sobre los cambios a realizar para recomponer el equipo después de la expulsión de César. Naybet estuvo calentando en la banda pero Irureta no realizó cambios hasta el segundo tiempo porque el Rayo "jugaba con un solo delantero".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de marzo de 2002