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Reportaje:

Mucho humor de Motril

La revista granadina de humor 'El Batracio Amarillo' da el salto y se hace nacional

Nació casi como un fanzine para protestar, entre burlas y veras, contra una subida de tasas en la Universidad de Granada. Hoy tiene una tirada de 25.000 ejemplares, está a punto de distribuirse en Madrid y cuenta con cuarenta dibujantes. El Batracio Amarillo, una revista de humor que recoge el testigo dejado por cabeceras como Hermano Lobo', ha dejado su ámbito de influencia en la localidad granadina de Motril para saltar al resto del país. Su secreto lo desvela su creador, Javier Martín: 'Nos gusta ser elegantemente corrosivos'. O como se suele decir: 'Mucho humor de Motril'.

El Batracio Amarillo, después de ocho años de existencia y más de 84 números, es hoy toda una institución en Motril, en donde nació. Allí vivían los hermanos Javier y Antonio Martín, universitarios, quienes en 1994 decidieron editar una revista de humor. Poco a poco fueron uniéndoseles dibujantes locales que buscaban un sitio donde publicar, como como JAP, uno de los más punzantes en Andalucía, Enrique Bonet, Juan Carlos Contreras o El Bute.

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'Lo hacíamos por diversión', recuerda Martín, hoy editor de la revista. 'Para desahogar nuestros enfados cabreos y porque nos gustaba el mundo del humor'.

Un día cambió el destino de la revista. 'Un funcionario municipal', recuerda Martín, 'nos filtró documentación sobre asuntos no muy claros del alcalde de Motril, Luis Rubiales [PSOE]. Los publicamos y nos llovieron querellas por todas partes. Pero las ganamos todas'.

El anuncio de las querellas hizo que la gente comenzase a comprar la revista. La noticia saltó a Granada, y comenzaron a llamar los anunciantes. 'Las demandas sirvieron para que yo me enfadara aún más y diéramos más leña', dice Martín. 'Lo bonito de una guerra es estar en ella. Y yo nunca me lo pasé también como estar en guerra con el Ayuntamiento de Motril. El alcalde nos hizo un favor'.

Fue precisamente la reacción desmesurada de Rubiales y el encono con el que empezó a tratar a una revista de humor lo que hizo que los ejemplares comenzaran a venderse como churros. 'Gracias a la estupidez de un alcalde, la revista tuvo una transcendencia que no podíamos ni imaginarnos', comenta el editor. Después de Rubiales, El Batracio Amarillo la emprendió a caricaturazos con el por entonces alcalde de Granada, el popular Gabriel Díaz Berbel. 'Ahora lo echamos de menos', dice Martín con sorna. 'Nos ponía los chistes a huevo'.

Tal ha sido el éxito de la revista que, hace unos meses, sus responsables decidieron dar el gran salto a Madrid. Contaban con el apoyo incondicional de creadores como Chumy Chúmez, que siempre la ha comparado con Hermano Lobo por su sentido del humor fino y agudo. Por ahora, se distribuirá en una edición que abarcará la capital y sus alrededores. El sentido del humor granadino parece querer saltar las fronteras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de marzo de 2002