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ARTE

El Guggenheim entra en el mercado del 'net.art' con dos compras millonarias

El Pompidou y el Meiac de Cáceres también acaban con el tópico de que el arte virtual no se puede coleccionar

El arte electrónico ya se vende.Hacía tiempo que el mundo del arte digital movía y generaba dinero, además de expectación. Pero ahora empieza a tener un mercado, incluso para el net.art que, por su intangibilidad, es la expresión menos comercial de este tipo de arte.

Hace unos días el Guggenheim Museum de Nueva York presentó con excepcional relieve la adquisición para su colección permanente de dos obras de net.art: Unfolding Object, de John F. Simon, y Net.flag, de Mark Napier. 'El objetivo es demostrar nuestra convicción de que el arte en red debe ser preservado para el futuro y de que hay una forma de hacerlo', ha afirmado Jon Ippolito, conservador de media art del museo neoyorquino.

Unfolding Object es un cuadrado que se multiplica estimulado por la acción del usuario. En cada cuadrado sucesivo, el usuario va encontrando los datos de todos aquellos que lo han precedido, de modo que puede elegir si seguir un camino ya recorrido o buscar uno nuevo.

En Net.flag, Mark Napier permite a los internautas alterar los símbolos nacionales y crear nuevos territorios virtuales para la comunicación y la confrontación. Ambos artistas han declarado a Ciberp@ís que no pueden revelar los términos del acuerdo y el precio de la transacción, aunque no han desmentido la información publicada por The New York Times, según la cual por cada obra se han pagado entre 10.000 y 15.000 dólares.

Tratándose de obras que no tienen ningún tipo de presencia física, el museo adquiere el código y el derecho exclusivo para su exhibición, aunque los artistas mantienen el copyright. Evidentemente, el museo debe dotarse de los recursos que permitirán visualizar la obra aun cuando la tecnología haya evolucionado.

Por eso el Guggenheim ha creado el Variable Media Endowment, un fondo para la conservación de las obras de arte realizadas con medios no tradicionales, amenazados por la rápida obsolescencia de la tecnología. 'El Guggenheim está haciendo lo que deberían hacer todos los museos de arte contemporáneo: tratar el net.art como cualquier otra expresión artística de su colección' ha añadido Steve Dietz, conservador de media art del Walker Art Center de Minneapolis.

Este museo, célebre por su colección de escultura, fue uno de los primeros en apostar por el arte electrónico, empezando una colección que ha ido ampliando principalmente con obras encargadas.

Por lo que se refiere a los museos europeos, excluyendo aquéllos dedicados exclusivamente al arte digital como el ZKM de Karlsruhe, destaca en 1999 la compra por 500 dólares de Megatronix de Teo Spiller por parte de la Galería Municipal de Ljubljana.

Hace unos meses el Centro Pompidou de París adquirió para su Colección de Nuevos Medios, sm.N -Sprinkling Menstrual Navigator, del artista esloveno Igor Stromajer. También en este caso ni el museo ni el artista han querido revelar los detalles de la venta, que según fuentes relacionadas con el acuerdo se cifra en aproximadamente unos 10.000 dólares.

Retraso en los pagos

El Museo Extremeño e Iberoamericano (Meiac) de Badajoz fue el primero en anunciar en España, año 2000, la inauguración de una galería virtual. Por ello adquirió una serie de obras, entre otras Retro You de Joan Leandre y CTRL-Space de Jodi, artistas que han denunciaron el impago de las obras. 'Se trata de un simple retraso, debido a un incremento de los tiempos ya de por sí largos de las instituciones. Hemos asignado seis millones de pesetas para pagar las 12 obras que se encuentran ya en la Galería Virtual del Meiac' ha declarado a CiberP@ís, Francisco Urubán, director general de Patrimonio de la Junta de Extremadura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de marzo de 2002

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