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Crónica:Campeonatos de Europa en pista cubierta | ATLETISMO

Marta Domínguez pone la guinda

El oro de la palentina en los 3.000 metros aúpa a España al primer puesto en el medallero

El descaro y la soberbia de Marta Domínguez en los 3.000 metros ganaron ayer para el atletismo español, en la última jornada de los Campeonatos de Europa en pista cubierta, la quinta medalla de oro, la que, unida a las de bronce de Antonio Reina en los 800 y el relevo de 4x400, aupó a España al primer puesto del medallero, por delante de Rusia, el Reino Unido, Alemania y demás grandes potencias, en lo que constituye una gesta en la historia del deporte español. Es la hazaña de un equipo con una media de edad de 24 años que confirma lo apuntado en los Mundiales de Edmonton, que se anuncia como primicia de una cosecha que aún puede ser más espectacular en los Europeos al aire libre, en agosto, en Múnich.

El sábado, los oros de Fernández, García, Martínez y Alozie, las platas de Lamela y Penti, el bronce de Jesús España, fue extraordinario; el domingo fue más lógico, pero también extraordinario, porque fue el día en que Marta Domínguez, de 28 años, la atleta que, contra toda esperanza, fue plata en los 5.000 metros de Edmonton, logró el primer gran triunfo de su carrera, en la que ya brillaban tres bronces en los Europeos indoor de esta prueba.

Domínguez, que lleva un invierno único de fuerza y confianza, combinando el cross y la pista cubierta, no se asustó cuando vio que le tocaría la matadora tarea de tirar del grupo durante los tres kilómetros. 'Nadie quería correr y me he puesto delante para evitar golpes y problemas', explicó. Y, mientras ella tiraba y tiraba, a sus espaldas la portuguesa Carla Sacramento, la rapidísima atleta que también corre los 1.500, la gran favorita que llegaba a Viena con una marca inferior en 14 segundos a la de la palentina, se preparaba para el golpe definitivo en los últimos 500.

Fue un codo a codo agónico. La lógica daba la razón a la lusa, claro. Pero la lógica no parecía conocer a Domínguez, su cinta rosa, su carácter aguerrido. 'Pensaba que el sprint lo iba a tener muy difícil', dijo Domínguez, que, en principio, no quería acudir a Viena; 'pero soy muy luchadora y he aguantado'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de marzo de 2002