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España envía tres buques en misión antiterrorista sin informar al Congreso

Los militares españoles desplegados en Asia Central y el Índico serán más de 1.300

El Gobierno dio ayer un salto cualitativo en la contribución española a la Operación Libertad Duradera de lucha contra el terrorismo que dirige Estados Unidos al aprobar el envío de tres barcos, las fragatas Santa María y Numancia y el buque de apoyo logístico Patiño, al oceano Índico occidental, con 675 marineros, y de hasta cuatro helicópteros de transporte Superpuma del Ejército de Tierra, con 96 militares, a Afganistán. Los portavoces del PSOE, Jordi Marsal, y de IU, Felipe Alcaraz, denunciaron que el Parlamento no ha sido informado de esta importante decisión.

Marsal, que recibió una llamada del jefe de gabinete del ministro de Defensa para darle cuenta de la decisión, después de que la hubiese conocido a través de TVE, afirmó que Federico Trillo-Figueroa debe comparecer de inmediato ante el Parlamento. Alcaraz, por su parte, denunció la 'falta absoluta de respeto al Congreso, al que el Gobierno trata como si esto fuese una república bananera'.

Hace casi tres meses, el 27 de noviembre, Trillo-Figueroa explicó en la Comisión de Defensa del Congreso los 'paquetes de capacidades' que España había ofrecido para operaciones militares a EE UU. En aquel listado figuraban los tres buques, junto a elementos como una compañía de operaciones especiales, pero dejó claro que estas ofertas no habían sido requeridas, debido al rápido derrumbamiento del régimen talibán.

'Sobre cualquier decisión relativa a participación de fuerzas en operaciones de carácter militar, tenga por seguro su señoría que tendrá cumplida información', replicó el ministro a Alcaraz. 'Pero, por si no ha quedado suficientemente claro, vuelvo a decir que donde sí se está estudiando nuestra aportación es en la operación de ayuda humanitaria, en donde nuestra oferta es de cinco aviones C-130 Hércules y ocho aviones CASA 235, y está todavía en estudio, aunque con serias posibilidades, la unidad médica de apoyo al despliegue. Eso es lo que en este momento se está analizando', concluyó.

El 19 de diciembre, Trillo-Figueroa volvió a comparecer en el Congreso, al que reiteró su compromiso de 'mantenerle permanentemente informado' de las decisiones del Gobierno y al que anunció la aportación de 700 soldados, luego reducidos a 380, para la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) desplegada en Kabul como fuerza de paz.

Nada se dijo entonces, última vez que el Congreso abordó este asunto, de la contribución a operaciones militares, como las que realizarán los tres o cuatro helicópteros Superpuma, inicialmente asignados a la misión de paz de la ISAF y ahora trasvasados al dispositivo antiterrorista de EE UU. Este destacamento, con unos 96 militares, se instalará probablemente en la base de Bagram, al norte de Kabul, mientras que el avión de patrulla marítima, con 60 efectivos, se destacará en Yibuti.

Los tres buques españoles zarparán a mediados de marzo para patrullar, junto a más de 50 navíos de la coalición internacional, en una zona que abarca desde el golfo Pérsico hasta las costas de Kenya. Su misión será vigilar, identificar y eventualmente interceptar a barcos sospechosos de dar apoyo a las redes terroristas, un cometido especialmente delicado, dada la falta de una coberura jurídica clara por parte de la ONU.

Además, tres Hércules con 75 militares empezaron ayer a salir hacia Manás (Kirguizistán) para participar en un puente aéreo con Afganistán. Su misión, como la de los buques, helicópteros o el avión P-3 Orion, durará tres meses.

A final de marzo habrá más de 1.300 militares españoles entre Asia Central y el Índico. El Gobierno no ha explicado cuál será el coste de este despliegue sin precedentes para las Fuerzas Armadas españolas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de febrero de 2002