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La hiperinflación atemoriza Argentina

El peso argentino resistió frente al dólar en la primera semana de cambio libre después de 12 años de paridad fija uno a uno entre las dos monedas. Sin embargo, la victoria aún está muy lejos. El Gobierno argentino liberó la moneda de su corsé, pero no sin adoptar todas las precauciones posibles para frenar una abrupta devaluación de la moneda.

En su primer día, el peso llegó a cotizar a 2,30 por dólar, pero a medida que avanzó la semana la divisa recuperó terreno hasta situarse por debajo de los 2 pesos por dólar. El país no sufrió el fuerte descalabro que suele producirse cuando se liberaliza la moneda, pero ello se debió, en gran parte, a la falta de dinero circulante que limitó la compra de dólares y los pocos sitios donde se podían adquirir los billetes estadounidenses.

La moneda argentina aún está bajo mucha presión y, a medida que se vayan desmantelando completamente las restricciones al acceso a los depósitos bancarios de los ciudadanos, esa presión crecerá. Por ello, el Gobierno argentino acelera las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional para que el organismo reanude la ayuda financiera y el país cuente con recursos para defender la moneda en caso de que se dispare la demanda de dólares.

Al mismo tiempo, el riesgo de hiperinflación ha aumentado en el país. En la última semana se han disparado los precios de productos de primera necesidad y de material escolar ante el próximo comienzo del curso. Se prevé, además, un inminente aumento de los carburantes. El Gobierno ha amenazado con imponer precios máximos a ciertos productos para controlar la inflación.

Los expertos ven con suma preocupación la subida de precios. Creen que si Argentina no es capaz de contener las expectativas de inflación, ésta acabará por socavar todo el esfuerzo que ha supuesto para el país y sus ciudadanos el fin del tipo de cambio fijo que, en 1989, cortó de cuajo la hiperinflación en el país. Si los precios se disparan, los ciudadanos, según los analistas, perderán la poca confianza en el peso argentino que puedan tener todavía y se volcarán masivamente a la compra de dólares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de febrero de 2002

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