Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CRÓNICA

La selección española se regenera

Pese a no pasar del empate, el equipo de Camacho apuntó momentos interesantes ante Portugal

A la selección española le sobró la primera media hora, la que mejor pintaba, y le faltó picante al final, para doblegar a Portugal, superada en la cancha, aunque no el marcador. Los amistosos son tan cambiantes que más que emitir juicios permiten pulsar sensaciones. Faltos de continuidad, sobre todo por la rueda de los cambios, ofrecen momentos, buenos y malos, ayudan a tomar decisiones, a hacer grandes equipos, a preparar los partidos de verdad. Más que en el fútbol, la mirara se pone en los jugadores. Y anoche desfiló gente muy interesante por Montjuïc. Joaquín, por ejemplo, un volante derecho exquisito. Y Puyol, cuyo físico le permite jugar igual de bien como lateral que como central. Desde este punto de vista, la selección se regeneró como pretendía, a partir de una alineación muy novedosa, al tiempo que constataba cosas ya sabidas, como que Valerón es un jugador imprescindible cuando está en forma y que le falta un referente, un futbolista que sepa leer el partido y le de compromiso y estilo al grupo.

ESPAÑA 1 - PORTUGAL 1

España: Casillas (Cañizares, m.65); Curro Torres (Michel Salgado, m.46), Nadal, Puyol (Téllez, m.65), Sergi (Jaunfran, m. 65); Joaquín, Baraja (Valerón, m.46), Xavi (Helguera, m.46), Vicente (Mendieta, m.46); Tamudo (Munitis, m.65); y Morientes (Tristán, m.46).

Portugal: Ricardo (Quim, m.46); Frechault, Couto, Jorge Costa (P.Bento, m.92), Rui Jorge (Dimas, m.46); Vidigal, Viana (Andrade, m.62); Conceiçao (Simão, m.46), Joao Pinto (Barbosa, m.46), Figo (Capucho, m.79); y Pauleta (Nuno Gomes, m.46).

Goles: 0-1. M. 28. Figo bota una falta y Jorge Costa peina con la coronilla.

1-1. M.39. Morientes, tras un rechace de Jorge Costa, en una falta sacada por Xavi.

Árbitro: Alexandru Todor (Rumanía). Mostró tarjeta amarilla a Couto y Figo.

Estadio Olímpico de Montjuïc. Unos 42.800 aficionados. Antes del partido se guardó un minuto de silencio por la muerte del ex internacional del Madrid Ramón Grosso.

Por no tener a un futbolista protagonista capaz de dar sentido a la alineación, a Camacho se le deshizo el equipo a la que Portugal le sacó el envoltorio. La excitación que provocó la lectura del once titular no se correspondió después con su despliegue en la cancha. La exuberancia de Puyol, enfrentando como central a cuantos delanteros portugueses se presentaban ante la falta de recursos de Nadal y Curro Torres, y la buena pinta que ofrecían los dos costados, sobre todo por la presencia de Joaquín y Vicente, contrastaba con la falta de un espinazo que vertebrara al plantel. Jugando al pie, con Viana y Figo de referentes, Portugal fue ganando terreno hasta alcanzar la cancha española, amenazada por todos los lados. El gol de Jorge Costa fue una concesión de los centrales y de Casillas, que midió mal la salida en una falta botada por Figo, pero expresó la jerarquía forastera sobre el desbibujado plantel español, incapaz de ligar una jugada, blandengue, sin autoridad alguna, con Xavi superado y desubicado.

A falta de principio y final, por las ausencias de Hierro y Raúl, Camacho apostó por buenos futbolistas de complemento que se pasaron media hora reclamando un medio centro que repartiera los papeles. Al equipo le costó demasiado tiempo conectar y tener la pelota, y si reaccionó al gol portugués fue más por una cuestión de determinación anímica que por una decisión futbolística. Desde una cierta situación de desespero, apelando al nervio y a la jovialidad que desprendía la alineación, la renovada selección de Camacho aceleró el partido y desdibujó a Portugal, que desde entonces perdió el sitio para siempre. El empate se adivinó en dos jugadas seguidas antes de que Morientes encontrara el camino del gol, abierto por la frescura de Joaquín, un jugador que corre la banda con criterio y pone los centros mejor que un extremo. La presencia del verdiblanco contrastó con la ausencia de Vicente, que no tuvo ningún protagonismo. Todo lo contrario de Valerón, que en cuanto apareció mejoró la línea de pase y se ofreció en cada jugada.

El medio canario tomó la divisoria, puso la pausa, marcó la diferencia entre delanteros y defensas, y contactó especialmente con Diego Tristán. La agitación española desbordó a Portugal, incapaz de superar la presión y el acoso. Pese a refugiarse en su cancha, al equipo de Oliveira se le vio vulnerable en defensa y poco profundo en ataque, lastrado por la ausencia de Rui Costa. A Figo le destempló de nuevo la rechifla de la hinchada y acabó pateando como un defensa. Si Portugal resistió y pudo defender un empate que le permite mantener su jerarquía sobre España en la estadística -no le gana desde 1958- fue más por oficio y azar que por juego.

A la selección española le faltó clarividencia a la hora de armar el último pase y puntería para resolver un partido que se le puso cuesta abajo. Ni los movimientos del banquillo, tan continuos en encuentros de este calibre, estropearon su dominio sobre el rival y la contienda. Pero el resultado era ayer un asunto menor. Más que ganar o trabajar una alineación, a Camacho le interesaba visionar situaciones de juego, observar el comportamiento de futbolistas nuevos en situaciones de compromiso, para avanzar en la confección de la lista del Mundial. Mirado de esta manera, el partido contra Portugal, puso al seleccionador sobre la pista de Joaquín; reforzó su confianza en Puyol, un jugador cuya físico le permite corregir el juego de los demás zagueros; y redescubrió la importancia de Valerón, que junto a Mendieta y Helguera pareció mejor contextualizado que en otros partidos. Sigue sin haber noticias, por contra, sobre un medio centro capaz de coser al plantel, circunstancia que obliga a replantearse la figura del doble pivote, y sus representantes. Y a partir del nudo del medio campo y de la vulnerabilidad de determinados puestos, se mantiene y expande la sensación de que la selección completará buenos partidos pero no ofrece aún garantías de éxito para un gran torneo. Y ya sólo quedan dos amistosos antes del Mundial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de febrero de 2002