Las torres de Isozaki comenzarán a construirse en un mes tras autorizarlas el pleno de Bilbao

El voto de un edil de ICV permitió aprobar el proyecto mientras Gorordo se abstenía

El principal proyecto del Ayuntamiento de Bilbao para esta legislatura ya cuenta con luz verde. Las torres diseñadas por el arquitecto japonés Arata Isozaki en Uribitarte pueden empezar a construirse en un mes después de que el pleno municipal aprobase definitivamente ayer el proyecto. La polémica prosiguió hasta el final puesto que José María Gorordo, líder de Iniciativa Ciudadana Vasca (ICV), se abstuvo en la votación, aunque el voto afirmativo de su compañero de grupo permitió la ratificación. El consistorio aprobó también la nueva normativa de la OTA.

Hace tres meses, el proyecto de Uribitarte -dos torres de cristal de 22 pisos de altura y cinco edificios más bajos que albergarán viviendas y oficinas- quedó bloqueado por el rechazo de ICV, socio de gobierno de PNV-EA que ya ha dado más de un disgusto al alcalde, Iñaki Azkuna. El grupo de Gorordo exigió estudiar las alegaciones vecinales y logró nuevas reformas que suponen la cesión al Ayuntamiento de 2.600 metros cuadrados para servicios y otros 3.000 más para aparcamientos para este proyecto, ideado a finales de los 80 para habilitar oficinas, pero que se convirtió en un fiasco inmobiliario de 102, 1 millones de euros (11.000 millones de pesetas) por la quiebra de los promotores.

El pleno aprobó definitivamente el proyecto, sólo pendiente ahora de la licencia de obras. El concejal de Urbanismo, Ibon Areso (PNV), anunció que este permiso se concederá a mediados de febrero y previó un inicio inminente de los trabajos en el antiguo depósito franco porque 'los promotores tendrán interés en empezar cuanto antes tanto por los problemas de las listas de espera como para que los costes financieros no se incrementen'. Fuentes municipales señalaron que la empresa está ya preparada para comenzar las obras en cuanto disponga de la licencia.

La diferente posición de los dos concejales de ICV fue lo más llamativo. Dado que PNV-EA y PSE suman 14 concejales sólo era necesario un voto más para alcanzar la mayoría de 15, que se consiguió con el apoyo al plan del edil de ICV Andoni Rekagorri. Gorordo se abstuvo pese a que en su intervención defendió la importancia de los cambios con 'más de 5.000 metros cuadrados que son para Bilbao y para aumentar el patrimonio municipal'.

La oposición mantuvo su rechazo por no haberse atendido las demandas vecinales o los escasos cambios introducidos. Antonio Basagoiti (PP) aludió a la ilegalidad al presentar una demanda del Colegio de Aparejadores 'que declara pendiente la resolución de la quiebra'.

Los vecinos que se oponen al proyecto anunciaron ayer que presentarán un recurso judicial contra la decisión del pleno. 'No se ha buscado la protección de las rampas de Uribitarte y el depósito, sino que se ha ido a resolver un problema económico y facilitar plusvalías a una constructora sin tener en cuenta este conjunto arquitectónico', señaló un portavoz.

Si las obras comienzan en un mes, se empezará a resolver uno de los mayores quebraderos de cabeza del consistorio bilbaíno, que desde hace diez años tiene un esqueleto arquitectónico junto a Abandoibarra, la flamante área de expansión de la capital vizcaína. Los problemas para resolver la quiebra se sucedieron hasta que una constructora, Vizcaína de Edificaciones, llegó a un acuerdo para solucionar el conflicto y, como contrapartida, edificar bloques de viviendas no previstos hasta entonces.

El nuevo proyecto, diseñado por Isozaki, se basa en unir el Ensanche de Bilbao con la Ría en Uribitarte y la inversión prevista es de 90 millones de euros (15.000 millones de pesetas).

La nueva OTA

El pleno de Bilbao aprobó también la nueva OTA (Ordenanza de Tráfico y Aparcamiento), que amplía los tres sectores actuales hasta cinco: a los rojos, verdes y azules se unirán los marrones y naranjas, éstos últimos destinados exclusivamente a los residentes. Se incluye la ampliación del horario a los sábados y en cada jornada, que será de 9.00 a 13.00 y de 15.00 a 20.00. La puesta en marcha del sistema, que incorporará nuevas tecnologías, se demorará hasta abril y se implantará de manera escalonada, según señalaron fuentes municipales.

La normativa de la OTA deberá ratificarse en un pleno extraordinario, que se ha convocado para el próximo día 11, puesto que, debido a la ausencia de varios ediles, no se aprobó la adecuación de las tasas a las modificaciones de horario. Julia Madrazo (IU) rechazó el cambio porque 'no se ha hecho con el consenso necesario y los trabajadores han sido ninguneados' y Juana Iturmendi (PP) exigió la gratuidad a quienes transportan a minusválidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0031, 31 de enero de 2002.

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