Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La fiscal se opone a la libertad del 'narco' que sufrió un infarto en el juicio de la 'Operación Temple'

La Fiscalía Antidroga se opone a que se conceda la libertad provisional al presunto narcotraficante Sigifredo Quintero, que el pasado 14 de enero, el primer día del juicio por la Operación Temple, sufrió un amago de infarto por el que tuvo que ser hospitalizado unos días.

El juicio fue suspendido debido a que la fiscal Dolores Delgado solicitó el aplazamiento de la vista hasta que Quintero pudiera comparecer en condiciones. Los forenses de la Audiencia Nacional realizaron un completo examen del acusado y dictaminaron que se trata de un caso de riesgo, ya que a los problemas coronarios que Quintero padece hay que añadir una diabetes que hace que su estado de salud sea muy inestable.

Sin embargo, la fiscal considera que Quintero debe permanecer en prisión preventiva aunque recibiendo los tratamientos médicos adecuados. El tribunal deberá ahora pronunciarse sobre la petición de libertad.

Precisamente, el inicio del juicio por la Operación Temple ha sido señalado de nuevo para el próximo 4 de marzo. El tribunal estará integrado por los magistrados Francisco Castro Meije, que ejercerá de presidente; Ángela Murillo Bordallo, que actuará como ponente, y José Ricardo de Prada.

Los tres sustituirán a Carlos Cezón, Juan José López Ortega y Carlos Ollero, magistrados integrantes de la Sección Cuarta, que se han apartado del juicio por falta de apariencia de imparcialidad, después de que el fiscal del Estado, Jesús Cardenal, presentase una querella por prevaricación (dictar a sabiendas resolución injusta) contra ellos por su intervención en la puesta en libertad bajo fianza de 30.050 euros (cinco millones de pesetas) de Carlos Ruiz Santamaría, Carlos el Negro, que aprovechó la ocasión para fugarse.

Precisamente ayer algunas fuentes informaron de que uno de los magistrados telefoneó al narcotraficante fugado el 26 de diciembre de 2001, el día en que fue visto por última vez en un centro comercial, para conminarle a que se presentase en la Audiencia Nacional. Según estas fuentes, el narcotraficante no habría dejado al magistrado acabar de hablar y habría cortado la comunicación, antes de huir cuando realizaba unas compras en compañía de su esposa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de enero de 2002