Crónica:Internacional
Crónica
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El Manchester y el Bayern se hunden estrepitosamente

El cuadro inglés, eliminado de la Copa, y el alemán, goleado en la Liga

Treinta meses han pasado desde que el Bayern de Múnich y el Manchester United disputaran en el Camp Nou una inolvidable final de la Liga de Campeones. Eran otros tiempos. Ayer, ambos cayeron con estrépito. El Bayern, en la Bundesliga, donde fue goleado por el Schalke 04 (5-1). El Manchester, en la Copa de Inglaterra, eliminado por el Middlesbrough (2-0), con dos goles conseguidos en los últimos cinco minutos.

Se disputaban los dieciseisavos de final de la Copa inglesa y quizá Álex Ferguson, técnico del Manchester, consideró que se trataba de un torneo menor. Eso se deduce del hecho de que dejara a Van Nistelrooy -que acababa de batir un histórico récord al marcar en ocho partidos de Liga consecutivos- y Giggs en el banquillo, amén de que Beckham no fue de la partida por lesión.

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Nada significativo ocurrió en el partido, más allá de la heroica defensa del Boro, hasta que llegaron los cinco últimos minutos. Fue entonces cuando el internacional francés Laurent Blanc cedió el balón a su portero, su compatriota Barthez, con tan mala fortuna que llegó antes Whelan para marcar a puerta vacía. En el minuto 89, Andy Campbell hizo el segundo tanto, que despidió al Manchester del torneo y que provocó la ira de Ferguson, quien se mostró durísimo con sus jugadores tras el encuentro: 'Hacer este juego es ridículo', dijo el técnico del United. 'No sé por qué, pero hemos perdido. Este torneo es así y es fácil que los errores individuales te cuesten un partido'. En el banquillo de enfrente estaba Steve McLaren, ex ayudante de Ferguson.

También el Chelsea tuvo problemas en el torneo copero, con la diferencia de que Jimmy Floyd Hasselbaink apareció a tiempo para salvar a su equipo ante el West Ham, al conseguir el empate (1-1) que dará lugar a un segundo y definitivo partido.

A ocho puntos del líder

'Un partido vergonzoso'. Así calificó Karl Heinz Rummenigge, vicepresidente del Bayern, la derrota de su equipo en la decimonovena jornada de la Liga alemana, que se reanudó ayer con un resultado de escándalo: 5-1 le ganó el Schalke 04 -la gran sorpresa de la temporada pasada- al Bayern de Múnich, campeón de las tres últimas ediciones del torneo. El vigente ganador de la Liga de Campeones se queda, así, a ocho puntos del líder, el Bayer Leverkusen, que no tuvo mayores problemas para derrotar al Hansa Rostock (2-0).

El Schalke, séptimo calsificado, que venía realizando una campaña discreta, resucitó de golpe e inflingió una derrota durísima al cuadro que dirige Otmar Hitzfield, que se mostró apesadumbrado tras el choque, aunque en ningún momento aceptó que su equipo se hubiera despedido del título. La pareja de ataque del Schalke, formada por el internacional belga Mpenza y el danés Sand, funcionó a la perfección. A los 35 minutos cada uno de ellos había conseguido un tanto. Scholl, de falta directa, acortó distancias, pero de poco le sirvió al Bayern, que vio cómo Boehme, Van Hoogdalen y Kamphuis subían el definitivo 5-1 al marcador, en lo que fue una de las mayores derrotas del Bayern en los últimos tiempos.

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