Escándalo en Alemania por la filtración de un 'topo' en el partido neonazi

El proceso de prohibición del ultraderechista Partido Nacionaldemócrata Alemán (NPD) ha quedado interrumpido tras descubrirse que uno de los principales testigos había sido un topo de los servicios de inteligencia.

El caso deja en graves dificultades políticas al ministro del Interior, el socialdemócrata Otto Schily (SPD), quien reconoció ayer 'graves negligencias' en su departamento. La oposición democristiana exigió su dimisión, pero Schily dio por cerrado el caso con 'una dura reprimenda' a tres altos funcionarios.

El Tribunal Constitucional canceló la vista oral del caso, prevista para febrero, al comprobar que un alto dirigente ultraderechista, citado como testigo, había trabajado a las órdenes de los servicios secretos competentes para el interior de Alemania. Los jueces pidieron información sobre el topo al departamento de Schily, sin éxito. El ministro reconoció los fallos, pero recordó a la oposición democristiana (CDU-CSU) y liberal (FDP) que también hubo deficiencias en el trabajo de algunos estados federados, como Baviera y Baja Sajonia, gobernados por democristianos, y en Renania del Norte Westfalia.

El alto funcionario del NPD, identificado como Wolfgang Frenz, de 66 años, trabajó hasta 1995 como informante de los servicios secretos de Düsseldorf. Fue descubierto, dijo Schily, cuando publicó varios libros de contenido antisemita.

Frenz declaró a la cadena de televisión ARD que cobraba entre 300 y 400 euros por cada trabajo, que ingresaba con puntualidad en las cajas del NPD. Se da, por tanto, la perversa paradoja de que los servicios secretos encargados de velar por la democracia financiaron durante años al neonazi NPD.

Schily pidió ayer al Constitucional y a la oposición que no paralicen el proceso de prohibición del NPD: 'Había un consenso entre los demócratas, espero todavía que lo haya'. Las dos cámaras del Parlamento (Bundestag y Bundesrat) y el Gobierno habían solicitado en diciembre de 2000 la ilegalización del NPD.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 23 de enero de 2002.

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