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Reportaje:

El Barça niega la juerga

El club tilda de falso que varios jugadores hicieran una fiesta con mujeres

La reacción no se hizo esperar. Tras una intensa mañana, plagada de reuniones, el Barcelona desmintió que cinco futbolistas de su primer equipo participaran el sábado pasado en una fiesta con mujeres en una habitación del hotel Hesperia, de Madrid, donde la expedición azulgrana se alojó la víspera del partido con el Rayo, el colista de Primera, que ganó por 2-1.

El club ha rechazado la presentación de querellas -aduce que no desea desviar la atención de la competición deportiva-, pero dará apoyo a los jugadores afectados, que estudian acciones legales contra los medios que les atribuyeron los hechos.

'Se les ha causado mucho daño. Algunos están casados y tienen niños pequeños', dijo Sergi, el capitán, que agregó: 'El equipo está muy dolido. Nunca había visto que se pudiera montar un espectáculo así por la fantasía de alguien'.

Joan Gaspart, el presidente, optó por el silencio. Ante un batallón de cámaras y micrófonos, Xavier Pérez Farguell, el director general del club, demintió la noticia acompañado de Antón Parera, el director deportivo; del técnico, Carles Rexach, y de Sergi. Parera relató que los jugadores cenaron el sábado a las 20.30, que se agruparon en habitaciones para ver por televisión el partido Málaga-Madrid y que el tiempo libre concluía a medianoche. Tan sólo reconoció que algunos -normalmente, son ariscos con los aficionados- departieron 20 minutos, desde las 23.15 hasta pasadas las 23.30, con 'unas señoras que les pidieron autógrafos, invitaciones para el partido y souvenirs. Pero a las doce estaban durmiendo'. Parera basó su estrategia en tres pilares. El primero fue una nota del hotel, que dice que ningún jugador pagó ni en metálico ni con tarjeta de crédito servicio alguno. El segundo, que una de las habitaciones en las que supuestamente se organizó la bacanal, la 821, la ocupó Antoni Marfil, un conocido seguidor del Barça y amigo de algunos jugadores que facilitó al club la factura de su estancia. Otro medio aludió a otra habitación, la 810, contigua a la del vicepresidente Àngel Fernández, 'con lo que está descartada'. El presunto escándalo ha agudizado la preocupación del club por la vida privada de varios jugadores. Rexach incluso amenazó el lunes, antes de estallar la noticia, con delatar la conducta irregular de algunos. 'Pero no me refería a eso. Les pedí que vivieran más el fútbol porque algún día me dicen que uno ha estado en un casino y otro que dos han estado por ahí', se explicó; 'estoy depcionado. Aunque fuera verdad, que no lo es, hay límites en la vida que no se pueden traspasar y que dañan la confianza en la prensa'.

Por otra lado, Dani, el delantero azulgrana, fue operado ayer de una rotura de ligamento y peroné que sufrió entrenándose. Será baja entre dos y tres meses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de enero de 2002