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Tribuna:A DEBATE

Más control

El debate sobre la oportunidad de instalar videocámaras de vigilancia en la vía pública como un sistema más de prevención ante la delincuencia se ha vuelto a reabrir en Barcelona por la petición de una asociación de vecinos. Ante el argumento de que las cámaras intimidan al supuesto delincuente, la Administración argumenta que no se puede llenar la ciudad de objetivos en aras a una supuesta mejoría de la seguridad ciudadana, algo que, además, tampoco está comprobado. De momento, el Ayuntamiento y la Guardia Urbana señalan que las cámaras de videovigilancia sólo deben ser consideradas como un instrumento más. Y se oponen a generalizar su utilización por la ciudad.

La asociación de vecinos del Barri Gòtic de Barcelona ha solicitado la instalación de videocámaras de vigilancia en la vía pública, recogiendo las peticiones de vecinos y comerciantes de 26 calles de la zona. La petición no va más allá de la legislación del Estado y autonómica que, además, prevén que las imágenes grabadas pueden utilizarse como medio de prueba para el enjuiciamiento y condena de los autores de hechos delictivos.

Por todo ello, la asociación de vecinos no deja de sorprenderse por la negativa de representantes del Ayuntamiento de Barcelona a instalar las videocámaras de vigilancia en el Barri Gòtic, que es uno de los más afectados por la delincuencia y las acciones vandálicas e incívicas. Sorprende, sobre todo, la disposición a colocar esas cámaras en La Rambla, en el paseo de Gràcia, en la Sagrada Família y parque Güell, lo que denota el favoritismo a las élites y a las zonas de la ciudad que habitualmente ya disfrutan de grandes privilegios municipales en detrimento de un barrio que sigue siendo el centro histórico de la ciudad y con una extraordinaria afluencia de visitantes, víctimas de los amigos de lo ajeno.

La petición de instalar ese dispositivo de control se apoya, además, en el hecho de que su uso está extendido en muchas ciudades de Europa. Y, por ejemplo, el Gobierno de Toni Blair ha destinado una ingente suma de dinero para su instalación en diversas localidades de Gran Bretaña.

En la propia Barcelona el complejo Heron de Nou Barris tomó la decisión de instalar 126 cámaras y una empresa municipal como Transportes Metropolitanos de Barcelona instaló centenares de ellas en andenes y pasillos del metro.

Además, el propio Ayuntamiento pretende hacerlo en los semáforos e incluso en vehículos. Por si fuera poco, todos los edificios públicos y bancos disponen de este servicio de vigilancia. Por eso, creemos que sólo pueden considerar vulnerada su intimidad aquellos que pretendan adoptar actitudes incívicas en los lugares públicos o delinquir.

Josep LLuch es el presidente de la asociación de vecinos del Barri Gòtic.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de enero de 2002