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Mas renuncia a pedir a Pujol que se retire y le abra paso antes de que acabe la actual legislatura

El conseller en cap del Gobierno catalán, Artur Mas, renunció ayer públicamente a pedir a su mentor, Jordi Pujol, que deje la presidencia de la Generalitat durante esta legislatura y le abra paso antes de los comicios autonómicos, previstos para finales de 2003. Esta posibilidad, que algunos de sus colaboradores más entusiastas veían con buenos ojos para favorecer sus expectativas electorales, fue alimentada por el propio Mas el martes, al dejar abierta la puerta a una eventual dimisión de Pujol. Ayer, no obstante, se echó atrás: renuncia a la operación, dijo, para 'evitar que se interprete como una ventaja' para él.

Mas aprovechó una visita a la Escuela Técnica Superior de la Universidad de Vic para arrojar tierra sobre un fuego que él mismo había contribuido a inflamar. Lo hizo después de hablar con Pujol, quien había guardado un discreto silencio ante las expectativas de que abandonara el cargo antes de tiempo. 'Nunca hasta ahora he pedido a Pujol que se retire antes de agotar el mandato y nunca se lo pediré', afirmó, tajante. Y añadió que esta posibilidad le convertiría en un 'jugador con ventaja' y que no desea serlo.

Mas citó al presidente de Estados Unidos John F. Kennedy para explicar su postura y subrayó que 'el futuro no es un regalo, sino una conquista'; amparándose en esta cita, añadió: 'No quiero regalos, sino juego limpio, y que no exista la sensación de que se están haciendo trampas'.

Pese a ello, el futuro candidato de CiU a la presidencia de la Generalitat recalcó que la decisión final no depende de él, sino de Pujol, y recordó que éste ha expresado su interés de agotar la legislatura. 'A diferencia de lo que hacen otras formaciones políticas, nosotros creemos que las instituciones no deben ser usadas desde un punto de vista partidista', dijo en referencia a los alcaldes socialistas que han pasado el testigo a su sucesor en medio del mandato.

La operación de acelerar el relevo de Pujol para que Mas recupere la ventaja que en los sondeos le lleva el socialista Pasqual Maragall tenía, no obstante, un impedimento importante para la estrategia de la propia CiU: exige una nueva sesión de investidura en el Parlament y, por tanto, que la coalición nacionalista aparezca nuevamente de la mano del Partido Popular (PP), precisamente cuando ambos partidos han decidido marcar distancias para afrontar con mayores garantías de éxito los comicios. El líder de Esquerra Republicana (ERC), Josep Lluís Carod, se encargó ayer de recordarle nuevamente a CiU que no puede contar con su formación para operaciones de este tipo y que, por tanto, Mas queda a merced del PP.

El martes, en la conferencia de prensa tras la reunión del Consell Executiu, el propio Mas alimentó la expectativa en lugar de cortar de raíz la especulación. 'No está previsto, pero ya se sabe que a veces hay cosas que no se prevén y suceden'. Pero dentro de CiU, sólo el núcleo más cercano a Artur Mas veía con buenos ojos que Pujol renunciara antes de tiempo o al menos consideraba que la polémica beneficiaba al candidato para situarle en el centro del debate político. La gran mayoría de los dirigentes de CiU, en cambio, rechazan rotundamente esta eventualidad, especialmente porque exigiría la sesión de investidura y un nuevo compromiso público con el PP.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de enero de 2002