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Zapatero apuesta por un cambio de líder en el País Vasco sin variar de línea política

Malestar en la Ejecutiva Federal por que Redondo dimitió por sorpresa y 'contra lo pactado'

José Luis Rodríguez Zapatero se reunirá en las próximas horas en Madrid con Nicolás Redondo para escuchar sus planes políticos futuros, pero ya tiene decidido aprovechar la oportunidad del congreso extraordinario que celebrará el Partido Socialista de Euskadi esta primavera para 'resolver', renovar y reforzar el liderazgo de ese partido sin variar la línea política que defiende los límites marcados por la Constitución, el Estatuto vasco y el Pacto Antiterrorista. El secretario general del PSOE recabó ayer la unanimidad de la Ejecutiva Federal para emprender ese nuevo camino 'autónomo' tanto del PNV como del PP. Miembros de la dirección socialista mostraron su malestar por la dimisión sorpresa de Redondo 'en contra de lo pactado' con la Ejecutiva.

Nicolás Redondo y la crisis del PSE se convirtió ayer en el tema principal de la reunión de la Ejecutiva Federal del PSOE. Con esa sesión, el secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, reinició la actividad de un curso político en el que quiere intensificar su estilo de oposición tranquila pero implacable contra la política económica y social del Gobierno del PP.

La Ejecutiva aprovechó el debate general abierto por Zapatero sobre la situación política (internacional, con Argentina, y nacional, con Euskadi) para valorar y respaldar mayoritariamente el trabajo desarrollado estos años por Nicolás Redondo, así como para desmentir cualquier presión para forzar su renuncia.

Zapatero aclaró a todos los miembros de la Ejecutiva presentes en la reunión que él se había enterado de la dimisión de Redondo por sorpresa y tras haberla hecho pública el ex secretario general del PSE. Varios miembros de la Ejecutiva confirmaron a este periódico que existe malestar por esa salida 'inopinada', dado que el escenario pactado con Redondo para Euskadi era otro bien distinto. Tras las elecciones del pasado 13 de mayo, se habló con Redondo para convencerle de que se olvidara de cualquier tentación de retirada hasta los comicios municipales previstos en mayo de 2003.

Redondo, según dirigentes de la Ejecutiva, reclamó este otoño la necesidad de una Conferencia Política en Euskadi para 'reforzar' su liderazgo y encargó un documento político a Jesús Eguiguren que luego le disgustó, por lo que presentó un contrainforme. En esos días, Redondo se reunió en Madrid con Zapatero y José Blanco, secretario de Organización, y pactaron no tomar ninguna decisión sobre personas hasta esa Conferencia. Unas semanas más tarde, Redondo dimitió.

El ex secretario general del PSE faltó ayer a la cita de la Ejecutiva, de la que es miembro. Zapatero aseguró que Redondo le había avisado sobre esta ausencia hace varias semanas.

Las palabras elogiosas que todos los componentes de la Ejecutiva que intervinieron ayer, una docena, destinaron a Redondo se repitieron, incluso con más énfasis, para destacar la labor emprendida desde su dimisión por el presidente de la gestora del PSE, Ramón Jáuregui.

El propio Zapatero calificó la tarea de ambos de 'valiente y tenaz en la lucha y defensa de la libertad y los valores de la Constitución y el Estatuto'. Una alusión nada casual. Zapatero subrayó luego en la conferencia de prensa, como hizo dentro en la reunión, que esos 'principios' no serán alterados pase lo que pase en el congreso extraordinario del PSE. El líder del PSOE remachó así que 'los valores de la Constitución, el Estatuto y el Pacto Antiterrorista' impulsado por él mismo, son incuestionables para su partido, como quedó reiterado en el programa electoral del PSE presentado el pasado 13 de mayo y que consideró la base ideológica de nuevo del próximo congreso.

Ningún giro

Zapatero quiso descartar así cualquier hipótesis sobre un giro de fondo en la línea política del PSE para favorecer un debate soberanista o más cercano al PNV, como intentan difundir estos días portavoces del Gobierno, el PP y sus medios de comunicación afines, según los socialistas.

En la Ejecutiva de ayer no quisieron hablar expresamente de candidatos para suceder a Redondo. El propio Blanco lamentó la discusión inoportuna sobre determinados nombres.

Pero tanto Zapatero, como Blanco, Jesús Caldera, el portavoz parlamentario, y numerosos miembros de la Ejecutiva, apuestan por el Congreso como la 'gran oportunidad para resolver, reforzar y renovar ese liderazgo'. Zapatero habló de que el futuro PSE debe tener 'voz propia' y 'autonomía', un valor 'esencial' tanto en Euskadi como en España. Diego López Garrido usó ayer la expresión 'choque de trenes de dos grupos nacionalistas, el vasco y el español', para concluir que la radicalidad no conduce a nada. Fue muy apoyado.

Zapatero enfatizó sobre el futuro secretario general del PSE que esa decisión le corresponde dirimirla 'en libertad' a los militantes. Fue entonces cuando aprovechó para criticar duramente al Gobierno y el PP por entrometerse por 'intereses partidistas' en cuestiones internas de otra formación y le exigió 'silencio y respeto'. El líder socialista concluyó que el PP está más interesado en debatir asuntos del PSE que los de su congreso nacional, que empieza en 15 días.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de enero de 2002