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Reportaje:

Iberia enrojece

La compañía, que acaba de presentar regulación de empleo, cerrará el año con pérdidas de explotación por primera vez desde 1993

Se acabó lo que se daba. Iberia vuelve a los números rojos en lo que a la explotación de su negocio se refiere. A final de este año, los resultados financieros y la aplicación del crédito fiscal compensarán las pérdidas operativas, pero no ocultarán que corren malos tiempos. En Iberia, y en casi todas las compañías aéreas. Si el expediente de regulación de empleo y el recorte de gastos dan resultado, Iberia piensa alcanzar el equilibrio en su resultado de explotación el año que viene, y lo consideraría un triunfo.

Ambas medidas se han convertido en el eje de la gestión de la compañía. Con el recorte de gastos, que afecta al 10% de lo que Iberia llama 'gastos gestionables', pretende ahorrar 18.000 millones de pesetas en dos años. Con la regulación de empleo pretende adaptar la plantilla a la reducción de su producción, un 10% del programa comercial valorado en asientos.

La mejor situación con respecto a su competencia directa y la fortaleza financiera, claves en el repunte de la acción

El expediente, que afecta al 8,6% de la plantilla, ya se ha presentado en el Ministerio de Trabajo con el apoyo de casi todos los sindicatos. Pero STAVLA, el sindicato de tripulantes de cabinas de pasajeros (TCPs) , y el de pilotos, el SEPLA, se han opuesto y han dejado patente, de nuevo, una de las debilidades de Iberia: las malas relaciones con el colectivo de vuelo, especialmente con el de pilotos.

Iberia argumenta en el expediente para la extinción de 2.516 contratos -465 TCPs, 181 pilotos, 13 mecánicos de vuelo y 1.287 personas en tierra- que si no redujera producción y plantilla las pérdidas el año que viene alcanzarían los 46.700 millones de pesetas frente a los 17.500 millones de beneficios que se preveían. SEPLA, por su parte, alega que los cálculos para el redimensionamiento de la plantilla son erróneos; que la dirección se salta el convenio colectivo al pretender regular empleo entre los pilotos sin anular antes la franquicia con Air Nostrum, y que se les discrimina con respecto al colectivo de tierra. Todas las medidas de regulación para el mismo son de caracter voluntario mientras Iberia plantea para los pilotos que no se acojan voluntariamente a la baja un expediente de regulación temporal equivalente a 181 pilotos. Ninguno podría quedar afectado más de un mes consecutivo, ni dos meses en un año, y durante ese tiempo cobraría el desempleo. La compañía sabe que eso supone una considerable rebaja en la remuneración de los afectados, pero exige también una mirada a otras compañías donde las amenazas de despidos en ese colectivo son evidentes.

Aunque el tráfico aéreo se va recuperando, aún falta fuelle, especialmente en el segmento que más dinero deja a las compañías, el de business. Hay mercados, como el europeo o el latinoamericano, con una evolución favorable.Otros, como Canarias, no levantan cabeza. Las reservas del sistema Amadeus han caído el 16% en general y el 8% para Iberia.

Esta diferencia entre la competencia y la compañía española es la que los analistas podrían estar valorando para la recuperación del valor de la acción. Iberia cotizaba el 10 de septiembre a 1,13 euros; el 21 de ese mes estaba a 0,77 y ayer cerró a 1,11 euros, después de que esta semana firmas como Merrill Lynch recomendaran comprar. Según la compañía, su fortaleza financiera ha sido otra de las claves para la recuperación. En medio de la tormenta, se abre algún claro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de diciembre de 2001