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Rumsfeld advierte de que las ciudades europeas siguen bajo la amenaza terrorista

El jefe del Pentágono afirma que la extensión de la guerra no exige el visto bueno de la ONU

'Imaginen la destrucción que podría causar en Londres, París o Berlín el empleo de armas nucleares, químicas o biológicas', les espetó ayer el secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, a sus colegas de la OTAN pintando un mundo 'más peligroso' con 'amenazas imprevisibles', y buscando más ayuda en el combate. Rumsfeld, que llegó a Bruselas procedente de Kabul, reiteró que la campaña no acaba en Afganistán, y anunció consecuencias 'devastadoras' para los países que respaldan las actividades de Al Qaeda.

Las tropas norteamericanas y paquistaníes controlan la frontera afgana para impedir la fuga de los cabecillas, pero 'no sabemos dónde está Osama Bin Laden ni tampoco el mulá Omar', admitió. El jefe del Pentágono no vaciló cuando en conferencia de prensa sentenció que la extensión de la campaña militar a otros países no exige el visto bueno del Consejo de Seguridad de la ONU: 'EE UU ha sido atacado y tiene derecho a la autodefensa, según los estatutos de Naciones Unidas'.

Los países que apoyan actualmente el terrorismo mundial son los mismos que han convertido en armamento los agentes químicos y biológicos, y que tratan de obtener y exportar armas nucleares, químicas y biológicas, afirmó Rumsfeld en alusión a Irak. Probablemente, una acción militar norteamericana contra Sadam Husein no encontraría el inmediato apoyo de los aliados europeos, ni menos de los países árabes moderados. Sin embargo, los líderes de la UE decidieron el pasado sábado, en la Cumbre de Laeken, cancelar una frase de la declaración final según la cual la ampliación de la campaña militar debe requerir la aprobación de la 'comunidad internacional'.

Rumsfeld volvió a defender ayer las bondades del sistema de defensa antimisiles como respuesta a las 'amenazas imprevisibles' del terrorismo procedentes de los llamados Estados irresponsables, y la decisión del presidente George W. Bush de romper con el tratado ABM contra misiles balísticos que EE UU y la URSS firmaron en 1972.

El ministro de Defensa ruso, Serguéi Ivanov, manifestó que la decisión es 'equivocada', pero subrayó que ello no dificultará el actual proceso de sintonía de objetivos entre las dos potencias después del 11 de septiembre.

A petición suya, el ministro ruso mantuvo por la mañana un encuentro con su colega español Federico Trillo para interesarse de la principal prioridad de la presidencia de España de la UE: la lucha contra el terrorismo.

Entretanto, los titulares de Defensa del Reino Unido, Alemania, Francia, España, Italia y Holanda estudiaron en la capital las características de la fuerza multinacional de paz que se desplegará en Kabul a partir del día 22, cuando asuma el poder el nuevo Gobierno. Definitivamente, según transmitió Robertson a sus homólogos, EE UU no formará parte del contingente. Otros países no miembros de la UE también participarán, entre ellos Canadá y Turquía, y se quiere que la fuerza incluya también algún país musulmán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de diciembre de 2001