Los implantes osteointegrados de titanio sustituyen a las prótesis dentales móviles

Los dientes implantados evitan las pérdidas gustativas y molestias de las dentaduras postizas

Desde que Per-Ingvar Branemark descubriera en 1969 la compatibilidad biológica entre el hueso y el titanio, el fenómeno de la osteointegración entre estos dos materiales ha llevado al desarrollo de distintos tratamientos médicos. Entre ellos, y a partir de 1982, se ha aprovechado la capacidad del titanio para integrarse en el tejido óseo con el fin de realizar implantes dentales fijados al hueso que reproducen fielmente la dentadura perdida.

'El conocimiento de los procesos que llevan a la osteointegración es lo que ha permitido realizar con éxito la sustitución de dientes naturales perdidos por otras piezas artificiales análogas mediante prótesis soportadas por raíces de material biocompatible, generalmente titanio, con capacidad de integrarse con los tejidos de soporte', explica Julio Galván, presidente de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración. 'En primer lugar, se implantan unas raíces de titanio sobre el hueso de la mandíbula mediante intervenciones de microcirugía oral. El tiempo que tarda el titanio en integrarse en el hueso depende de las características biológicas del tejido del paciente, pero suele oscilar entre dos y seis meses. Una vez que esta base de titanio queda completamente fijada al hueso, en una segunda fase se conectan unas piezas que sobresalen por encima de la encía y que servirán para rehabilitar estética y funcionalmente la pieza dentaria perdida mediante coronas o fundas, puentes dentales fijos o prótesis estables'.

A los 15 años de su colocación, más del 94% de los implantes están sanos y funcionan

Las ventajas de este tipo de implantes dentales fijos superan, según los expertos, a los beneficios de las prótesis móviles utilizadas hasta ahora. De hecho, las dentaduras postizas suelen provocar deficiencias físicas como la disminución de las capacidades gustativas del paciente al tener que cubrir su paladar. En otros casos, las dentaduras postizas generan en el usuario una sensación de inseguridad que limita su vida social a la hora de realizar acciones tan comunes como reír, toser o estornudar. Con la implantación de prótesis fijas mediante la osteointegración estas complicaciones quedan superadas.

Pero, aunque la osteointegración se consigue en el 98% de los casos, hay ocasiones en las que la fijación del titanio y el hueso fracasa a causa de determinadas deficiencias en las características biológicas del tejido óseo del paciente. 'Para colocar un implante, el profesional debe conocer antes la cantidad y la calidad del hueso, es decir, debe saber cuál es el espesor y la consistencia del tejido sobre el que va a realizar la integración del titanio. Se trata de las mismas consideraciones que tiene en cuenta un agricultor a la hora de plantar un árbol. Por un lado, debe tener en cuenta el espesor o profundidad de la tierra para asegurar que las raíces del árbol tendrán suficiente espacio. Por otro lado, debe asegurarse de que la calidad de la tierra es también la propicia', explica Domingo Ruano, catedrático de anatomía y ex director de la Escuela de Estomatología de la Universidad de Barcelona.

'Dependiendo de las características del hueso del paciente en estos dos ámbitos, la osteointegración tendrá mayores o menores posibilidades de éxito. Y todo ello hay que estudiarlo cuidadosamente porque, en el caso de que se consiga sólo una integración parcial del titanio, la fijación no será suficiente y será necesario retirar el metal, seccionando el hueso en aquellos tramos en los que la osteointegración sí haya sido efectiva. Además, el análisis de las características del hueso es importante por cuanto el maxilar está relacionado con las fosas nasales, y por tanto, el paciente debe tener la cantidad de hueso adecuada para evitar que el implante perfore y llegue a las fosas nasales. Asimismo, en la mandíbula inferior hay un nervio que lleva la sensibilidad a todos los dientes y, en este caso también, habrá que tener cuidado en que el implante no dañe el nervio'.

Una vez colocado el implante, que puede consistir en la sustitución de una o varias piezas, no existen datos precisos que permitan establecer su vida útil. Según las estadísticas a nivel mundial recopiladas por las principales empresas de implantes dentales, a los 15 años de su colocación, se puede esperar que permanezcan en la boca, con una correcta salud y función, más del 94% de los implantes osteointegrados. Todo ello dependerá de la higiene bucal y de la adecuada atención periódica de profesionales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 17 de diciembre de 2001.

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