Editorial:Editorial
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Entrega de etarras

La entrega temporal a España de José Arizkuren, Kantauri, ex dirigente de ETA condenado hace dos años a ocho de prisión en Francia, es la primera traducción práctica de los acuerdos sellados entre ambos países en la cumbre de Perpignan, en octubre pasado. Fue precisamente Kantauri quien, ante el tribunal que lo juzgaba, declaró el 6 de diciembre de 1999 que en adelante ETA consideraría al Gobierno francés 'enemigo del pueblo vasco en el mismo grado que al Gobierno español', e invitó a luchar contra ambos 'con todos los medios y fuerzas posibles'.

Esa amenaza se ha plasmado hasta el momento en acciones de vandalismo contra domicilios y coches de policías franceses y en la autorización a sus pistoleros para disparar contra los gendarmes: tres casos en 20 días. Durante muchos años, ETA se abstuvo de actuar directamente en Francia, por considerar más importante contar con una base de repliegue que extender la lucha a la Euskadi irredenta. Incluso hubo conflictos entre ETA y sus homólogos vascofranceses cuando éstos iniciaron la senda del terrorismo. La situación ha cambiado desde que los teóricos de ETA decidieron poner la cuestión de la 'territorialidad' -Euskal Herria en lugar de Euskadi- en el centro de su estrategia. Ya durante la tregua los comunicados hablaban de 'los Estados' donde antes se decía 'Estado español'.

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Por ello, antes de que Bin Laden obligase a todos los Estados democráticos a coordinar sus políticas antiterroristas, Francia y España ya negociaban mecanismos que agilizasen esa cooperación, incluyendo la posibilidad de entrega inmediata de etarras detenidos en Francia. Es absurdo que acusaciones por delitos relativamente menores -robo de coches o posesión de armas- retrasen la entrega de terroristas reclamados por delitos mucho más graves. Las pegas jurídicas existentes para suspender el procedimiento de extradición llevaron al acuerdo de compromiso de las entregas temporales. El objetivo es poder interrogar al detenido a efectos de instruir las causas contra él sin esperar al cumplimiento de la condena impuesta en Francia.

Es una solución de compromiso, porque, de todas formas, sólo se aplica a personas ya condenadas en Francia, aunque no hayan cumplido la sentencia y eventualmente tengan otros procesos pendientes. No se trata, por tanto, de entregas en caliente, como será posible con la euroorden que discutirán los jefes de Estado y Gobierno de la UE este fin de semana. Pero incluso antes de que esa posibilidad se concrete, el antecedente de Kantauri podría ser aplicado ya a ex dirigentes como Iñaki de Rentería, Gadafi o Txapote.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0011, 11 de diciembre de 2001.

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