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Absuelto el portero de una discoteca que se masturbó ante una menor

Barcelona

Una juez de Mataró ha absuelto al portero de una discoteca de esa población que reconoció que se masturbó delante de una menor de edad en los lavabos del local cuando cerraban el establecimiento. La sentencia señala que el hecho 'pudiere ser socialmente reprochable', pero no constituye un delito de agresión sexual, por el que el fiscal le pidió cuatro años de prisión.

La víctima, de 16 años, aseguró en el juicio que el acusado se abalanzó sobre ella y se masturbó después de realizarle tocamientos. Sin embargo, la titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Mataró no da credibilidad a esa versión y entiende que la relación fue consentida. En un primer momento, Pablo C. C. había negado ante el juez instructor que hubiera mantenido cualquier relación, pero después de que se le requiriera para hacerse la prueba de ADN admitió que mantuvo relaciones y dijo que que la chica las consintió.

Los hechos ocurrieron en la noche del 10 de abril de 1999, cuando el acusado -cumpliendo con 'sus funciones de vigilante de seguridad', explica la sentencia- entró en los lavabos de hombres de la discoteca para 'ver si había quedado alguien dentro', ya que era 'hora de cerrar'. Allí se encontró a la víctima, que entonces tenía 16 años. Según el fallo, la adolescente 'se acercó y empezó a besar al acusado', momento en el que el procesado 'sacó su miembro' y 'se masturbó' ante la menor 'hasta eyacular en las medias de la chica'.

Mentira disculpada

El portero aseguró durante el juicio que 'no obligó' a la menor a 'hacer nada' porque 'todo lo que pasó fue con su consentimiento'. El acusado sostuvo que la chica, que en anteriores ocasiones 'lo había buscado como ligando', intentó besarlo en cuanto entró en los lavabos. La juez da total credibilidad al acusado y le disculpa de que lo negara inicialmente 'porque así se lo aconsejó su abogado', pero posteriormente cambió de defensa y dijo la verdad.

Lara Padilla, abogada de la víctima, anunció que recurrirá contra el fallo y se quejó de que la juez, en una 'decisión increíble', se crea al acusado. La menor declaró en comisaría y en el juzgado de instrucción que el acusado 'la obligó a permanecer en el lavabo' y que 'le decía cosas, aunque no recuerda qué' y que 'se sintió intimidada y amenazada'. Sin embargo, durante el juicio, la víctima aseguró que el acusado 'ni la intimidó ni la amenazó', pero que 'la empujó contra la pared'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de diciembre de 2001