COYUNTURA INTERNACIONAL

El atractivo de rebajar impuestos

El Este reforma su legislación para atraer la inversión occidental

Los motivos para financiar la constitución de una empresa en un país extranjero son múltiples. Existe, en primer lugar, la necesidad de valorar las posibilidades de éxito de esta iniciativa, la disposición del mercado receptor y el análisis de los factores que determinan el riesgo país.

Después de esta primera valoración, hay que calcular los costes totales que representa la operación y, naturalmente, el inversor deberá dedicar una especial atención a los costes fiscales que gravarán su empresa y, en consecuencia, la posibilidad de beneficiarse de desgravaciones.

Partiendo de estas premisas, la consultora Litexco Group ha confeccionado un panorama general sobre la fiscalidad vigente en los países de la Europa central y oriental. En general, las medidas que están adoptando los países de esta zona definen, según el estudio, el nacimiento de una región económica que ofrece, o tiene programada, una política de disminución progresiva de la presión fiscal.

Así, las empresas implantadas en Hungría disfrutan de un régimen fiscal particularmente favorable. Los incentivos fiscales promulgados por el Gobierno de Budapest para promover el desarrollo de determinadas zonas geográficas o sectores productivos específicos, según Litexco Group, juegan un papel decisivo a la hora de determinar el lugar más adecuado para invertir.

Aparte de consideraciones concretas, el impuesto húngaro sobre sociedades viene aplicado sobre un índice del 18%, reducido posteriormente al 3% para las sociedades denominadas off shore, que son propiedad de sujetos no residentes y operativas exclusivamente con el extranjero.

Polonia, por su parte, ofrece el atractivo de las 'zonas económicas especiales', las zonas rurales más atrasadas, que gozan de una exención fiscal del 100% en los primeros 10 años y del 50% en los 10 siguientes.

El Parlamento de la República Checa ha promulgado un segundo programa de incentivos a los empresarios locales y extranjeros, que entró en vigor en 1 de mayo de 2000. Los destinatarios son empresas manufactureras que sean de nueva constitución, que inviertan un mínimo de 10 millones de euros en cualquier zona y gozarán de una exención del 100% durante 10 años; y operaciones de expansión y/o modernización de industrias ya existentes (exención del 100% durante cinco años).

Eslovaquia ha sido más perezosa. La primera ley eficaz de incentivos es de 1999 y contempla que las empresas con un capital extranjero mínimo del 75% y constituidas antes del 12 de diciembre de 2002 gocen de una exención del 100% en los cinco primeros años.

El retraso político para afrontar las reformas ha afectado al sistema fiscal de Bulgaria, según Litexco Group, que señala que la propuesta actual más relevante concierne a los impuestos sobre beneficios de las personas jurídicas: desde el 1 de enero de 2001 el índice aplicable descenderá del 25% al 20%, llegando posteriormente, a partir de enero de 2002, a un máximo del 15%.

Finalmente, Rumania ha reducido desde el 1 de enero de 2002 el índice del impuesto sobre sociedades, que ha pasado del 38% al 25%, al tiempo que ha introducido incentivos fiscales de carácter local en las denominadas 'zonas deprimidas'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 08 de diciembre de 2001.

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