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Nacho Mastretta crea una banda sonora para viajar en automóvil

El compositor vuelve a la música instrumental

En los últimos dos años, el compositor Nacho Mastretta (Barcelona, 1964) ha recorrido 40.000 kilómetros. En los viajes escuchó piezas que funcionaban mejor en el coche que otras. 'El paisaje puede ser el mismo, pero la música consigue que se despierten cosas nuevas. Con esa idea me propuse hacer una cinta con mis propias canciones', cuenta Mastretta, que acaba de publicar Música de automóvil (Subterfuge), doce cortes en los que vuelve a la música instrumental y a las melodías.

Mastretta vive en el centro de Madrid, rodeado de cactus que ha ido arrancado de las orillas de las carreteras. Las plantas y el piano, que aprendió a tocar de niño, presiden la sala donde trabaja y tiene su estudio de grabación. Música de automóvil representa una novedad con respecto a sus dos discos anteriores. Antes tocaba todos los instrumentos y ahora ha contado con la ayuda de los músicos que le han acompañado en directo: Pablo Novoa (Golpes Bajos), Ricardo Moreno (Ronaldos) y Miguel Maya (Las Ruedas). 'Con ellos he ganado fuerza expresiva. Mi fuerte es la composición. Desde que terminé la carrera de piano soy capaz de tocar cualquier instrumento, pero no soy un virtuoso'. La afinidad musical con los artistas que le acompañan es total. 'Son creativos y tienen personalidad', dice Mastretta, que discute con ellos las piezas y las modifica según sus sugerencias.

Música de automóvil ha supuesto un reto para este compositor. 'He suprimido los sonidos eléctricos, sintetizadores, piano y marimba, que habitualmente utilizaba para introducir sonido digital creado desde cero'. La música de este compositor recibe el calificativo de lounge o easy linstening, pero su meta es conseguir acercar a la gente el lenguaje de la música instrumental. 'No hace falta que la música tenga texto. El calor, el frío o cualquier concepto pueden transmitirse igualmente. La música con texto es un vicio adquirido en este siglo', protesta el compositor, que no necesita palabras para transmitir ninguna historia. 'En el siglo XX se ha avanzado mucho en los ritmos, armonías y los distintos campos expresivos, por eso es tan duro hacer algo que suponga un avance', dice. 'El camino más creativo para un músico está en el campo del sonido y la combinación tímbrica'.

Sus composiciones, en las que mezcla instrumentos tradicionales con una base electrónica, suelen ser cálidas e inquietantes, inspiradas en parte en sus maestros italianos -Nino Rota y Renato Carosone-. En los dos últimos años, el compositor de la banda sonora de Asfalto, la película de Daniel Calparsoro, ha tocado para públicos muy variados. Su idea es que los mejores oyentes son los que acuden a los festivales porque se trata de gente que sabe lo que va a escuchar. El 80% de lo que interpretan en directo es improvisado. Le gusta que el público vea cómo se crea la música. El cine es una de las pasiones de este artista, que también ha colaborado con el diseñador Jesús del Pozo en la música de sus desfiles. Además de para Calparsoro, ha compuesto la banda sonora de El sueño del caimán, de Beto Gómez, y ahora prepara otra para otro director mexicano, José Luis García Agraz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de diciembre de 2001