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La Policía Local de Granada pone 2.400 denuncias relacionadas con el 'botellón' en los dos últimos meses

El amplio dispositivo policial que ha puesto en marcha el Ayuntamiento de Granada desde hace dos meses para controlar la movida ha tenido como resultado la denuncia de 2.400 personas o establecimientos durante las noches de los fines de semana. A los diez agentes que patrullan las calles por la noche se les añade la decena de refuerzo habitual de los fines de semana y, desde hace dos meses, un amplio grupo de policías (entre 22 y 26), que se dedican exclusivamente a controlar las zonas de la movida y a hacer cumplir el horario de cierre de los establecimientos.

Los agentes que trabajan los fines de semana, desde las 10 de la noche hasta las 4 o 5 de la madrugada, se apuntan a este turno de forma voluntaria y, según sus superiores, nunca faltan policías dispuestos ello, ya que esas horas se pagan como extraordinarias y suponen para cada agente 25.000 pesetas por noche. El Ayuntamiento se gasta, pues, 1,3 millones cada fin de semana sólo en horas extraordinarias de sus policías de refuerzo. Este es el precio que se ha de pagar por hacer cumplir la normativa de forma estricta, tanto en lo que respecta a concentraciones en la calle como al cierre de locales. El concejal de Tráfico y Seguridad Ciudadana, José Antonio Orta, dijo ayer que 'el Ayuntamiento mantiene su lucha en firme contra los efectos nocivos de la movida', en referencia a las críticas recibidas en las últimas semanas por propietarios y clientes de los locales nocturnos. El estricto control municipal de los horarios de cierre impuestos por la Junta llegó a provocar una manifestación.

En este tiempo se han realizado 500 visitas a establecimientos nocturnos y se han puesto 152 denuncias. Las multas a las que se enfrentan los propietarios de los locales por no cerrar a la hora indicada oscilan entre uno y cinco millones de pesetas. Del número total de denuncias tramitadas, 1.970 corresponden a infracciones de tráfico y además se ha identificado a 589 individuos a los que se les hace responsables de los efectos posteriores del botellón.

Los agentes han vigilado varias zonas de la ciudad para evitar la concentración de personas, pero el único resultado obtenido es el traslado del botellón a otras plazas o calles. Orta reconoció que este problema es difícil de atajar y dijo que no se encuentra del todo 'satisfecho'. Sin embargo, anunció que la Policía va a seguir actuando del mismo modo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de diciembre de 2001