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Reportaje:

La Fundación Miguel Hernández, crónica de una muerte anunciada

Familiares del poeta oriolano y la Generalitat mantienen serias discrepancias sobre el futuro del legado

'Nadie la ha matado, pero la han dejado morir'. Así opinan la mayoría de las personas que durante los últimos siete años han colaborado con la Fundación Miguel Hernández, cuyo futuro ahora se presenta incierto. La renuncia de la familia del poeta, su nuera, Lucía Izquierdo y los dos nietos, María José y Miguel Hernández, abre numerosos interrogantes sobre el futuro de esta institución auspiciada por la Generalitat Valenciana, y que ahora queda huérfana al perder a los herederos del poeta que gestionan su legado.

La familia acusa abiertamente al gobierno de Eduardo Zaplana de 'asfixiar económicamente' a la institución y de 'manifiesto desinterés'. Una postura que no comparte el vicepresidente del Consell, José Joaquín Ripoll, quien esta semana en una vista a Elche pidió encarecidamente a los familiares que 'reconsideren su postura' y vuelvan porque 'esta Fundación sin los familiares no tiene sentido', aseguró. Sin embargo, alcanzar un acuerdo entre ambas partes parece harto difícil. Lucía Izquierdo envió el pasado 18 de octubre una carta certificada al presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, suscrita también por sus dos hijos renunciando a continuar trabajando en la Fundación porque han detectado 'intromisiones oscuras'. Los familiares del poeta oriolano consideran que 'un rosario de ineficacias y obstrucciones, no sólo han paralizado, sino que han hecho desaparecer la Fundación', aseguran.

'Hemos perdido el tiempo y nos han estado entreteniendo con falsas promesas'

El día 3 de noviembre, ante la nula respuesta por parte de Eduardo Zaplana de esta misiva, los familiares sin cambiar de opinión comunicaron a la Diputación de Alicante, a la Universidad Miguel Hernández y a los ayuntamientos de Orihuela, Elche y Alicante, su firme intención de abandonar la Fundación. En el caso de los ayuntamientos ilicitano y alicantino, según la familia, han sido los únicos que han cumplido con el acuerdo, y sufragaban el dinero y ponían los medios necesarios para que la Fundación desarrollara sus actividades de promoción de la vida y obra del poeta, que era medio millón de pesetas año. El resto de instituciones colaboradoras han ido reduciendo sus aportaciones. Aunque la Generalitat rectifica ahora y cifra en 22 millones de pesetas los presupuestos para 2002. La nuera del poeta, Lucía Izquierdo se siente decepcionada porque 'hemos perdido el tiempo y nos han estado entreteniendo con falsas promesas'. Las actividades han quedado reducidas a la mínima expresión durante los últimos tres años y medio, período en el que la Fundación tampoco ha tenido un director, debido al desacuerdo entre la Generalitat y la familia. La única actividad realizada ha sido la entrega del premio internacional de poesía Miguel Herández, que recayó en José Hierro, en un acto al que la familia no asistió.

La trayectoría de esta Fundación nunca ha sido un camino de rosas. 'Se han cuidado las formas pero no el contenido', lamenta Antonio Amorós, diputado del PSPV y responsable de Cultura cuando se creó la Fundación, ahora esta diputado ha presentado una moción para que la Diputación realice 'las gestiones oportunas' para que la Fundación cumpla con sus objetivos.

La familia del poeta ha denunciado esta semana que parte del material se ha dañado en un almacén sin condiciones en el Ayuntamiento de Orihuela, donde la Generalitat construye un edificio que servirá como sede de la Fundación. Sin embargo, uno de los mayores interrogantes que presenta esta crónica de una muerte anunciada es conocer el futuro del legado del poeta. Hace un año, en una reunión entre Lucía Izquierdo y el consejero de Cultura, Manuel Tarancón, éste le transmitió su intención de que la Biblioteca Valenciana albergara estos fondos. La familia se opuso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de noviembre de 2001