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Condenado por acoso sexual por contar chistes verdes

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) considera que explicar chistes verdes, hacer comentarios sexuales o enviar cartas de amor son formas de acoso sexual, hechos que son más graves si se dirigen a una misma persona en un centro laboral pequeño. El TSJC ha condenado al dueño de una tienda de fotografía de Tarragona que, según la sentencia, explicaba a la empleada su vida sexual, interrogaba a la chica por la suya y le daba besos, algunos de ellos en la boca, cada día al cerrar la tienda. El acoso sexual es delito cuando quien lo practica es superior jerárquico de la persona acosada.

Los jueces no han tenido en cuenta el atenuante de que cada día pidiese disculpas a la chica por su comportamiento. La sentencia disculpa a la joven por guardar silencio durante mucho tiempo sobre el acoso del que era objeto y aduce que lo hizo por el 'lógico temor a perder el trabajo y el deseo de aferrarse al mismo en un vano intento de llegar a soportar esta situación o conseguir en el futuro su cese'.

El empresario, Ramón V. V,. ha sido condenado a pagar a la empleada dos millones de pesetas en concepto de daños y perjuicios morales. Así, el TSJC revoca parcialmente una sentencia del Juzgado de lo Social de Tarragona que dio sólo en parte la razón a la empleada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de noviembre de 2001