Bruselas impone una multa récord a 8 farmacéuticas por pactar los precios

La suiza Roche y la alemana Basf pagarán la mayor parte de la sanción de 142.296 millones

La Comisión Europea impuso ayer la multa más elevada de su historia, 855,2 millones de euros (142.296 millones de pesetas), a ocho empresas dedicadas a la comercialización de vitaminas por participar en los años noventa en acuerdos secretos para repartirse el mercado y fijar precios. Bruselas, que inició la investigación en 1999, lamentó que a través de estos carteles se haya perjudicado a los consumidores con precios artificialmente elevados en productos 'vitales para la nutrición'. La francesa Aventis ha visto rebajada su sanción de 118 millones de euros a sólo cino millones (20.000 millones de pesetas), por colaborar en la investigación. Roche y Basf, las principales multadas, vieron también rebajada su sanción un 50% por su colaboración.

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El comisario de la Competencia, Mario Monti, resumió así el caso: 'Es, de hecho, el cartel más serio y dañino de los que la Comisión Europea ha investigado', afirmó. La multa, repartida entre las mutinacionales Hoffmann-La Roche, Basf, Aventis, Solvay, Merck, Daiichi, Eisay y Takeda, hubiera podido ser mucho mayor. Aventis, por ser la primera en colaborar ('fueron los primeros en hablar', explicó Monti) y por reconocer su participación en pactos de comercialización de vitaminas A y E, ha visto desaparecer el grueso de la sanción que le correspondía: 113 millones de euros. Sí tendrá que pagar 5,04 millones de euros por 'participación pasiva' en acuerdos para comercializar vitamina D3.

Colaborar con la investigación también ha sido rentable para la suiza Hoffmann-La Roche y la alemana Basf, principales productoras mundiales de vitaminas, que en una fase temprana de la indagación proporcionaron datos sobre los acuerdos en los que habían participado. Por ello, sólo tendrán que pagar la mitad de la multa inicial. Pese a todo, el grueso de la sanción ha recaído en ambas. La multinacional Hoffmann-La Roche tendrá que pagar 462 millones de euros (76.870 millones de pesetas, el 3% de su cifra de negocio) y Basf, 296,16 millones de euros (49.276 millones de pesetas).

Principal instigadora

Bruselas acusa a Hoffmann-La Roche de ser la 'principal instigadora' de los diferentes carteles y afirma que participaba en todos ellos. 'La implicación de algunos de sus más altos ejecutivos tiende a confirmar que los acuerdos eran parte de un plan estratégico concebido al máximo nivel para controlar el mercado mundial de vitaminas por medios ilegales', afirman. Basf también asumió un papel destacado.

En las irregularidades están implicadas, además, la francesa Aventis, la belga Solvay Pharmaceuticals (9,1 millones de euros de multa), la alemana Merck (9,2 millones de euros) y las japonesas Daiichi (23,4), Eisai (13,2) y Takeda (37,1), aunque de todas éstas se afirma que 'sólo participaron en un número limitado de productos vitamínicos'. A todas se les acusa de participar en acuerdos secretos destinados a eliminar la competencia en los mercados de las vitaminas A, E, B1, B2, B5, B6, C, D3, H (biotina) y M (ácido fólico).

'Estas vitaminas se encuentran en una multitud de productos que van desde los cereales, galletas o bebidas, a los piensos para animales, productos farmacéuticos y cosméticos', explicó Monti. También se investigó a otras cinco empresas - Lonza (Alemania), Kongo, Sumitomo, Sumika Fine y Tanabe Saiyaku-, aunque no fueron multadas porque han prescrito las acusaciones sobre los carteles en los que participaron. En este último caso, la investigación afectó a la comercialización de las vitaminas B1, B6, H y M, según explicó la Comisión Europea.

Pero sin duda, lo que lamenta profundamente Bruselas es que este comportamiento ilícito de las compañías 'afectara a sustancias que son elementos vitales para la nutrición y esenciales para el crecimiento normal y la preservación de la vida'. 'Es particularmente inaceptable', consideró Monti.

En Estados Unidos, el departamento de Justicia también declaró culpables a Hoffmann-La Roche, Basf y Takeda por el mismo motivo en mayo del año 1999. En aquella ocasión, Aventis tampoco fue sancionada y tuvo inmunidad en el proceso porque colaboró.

La justicia estadounidense sancionó a Hoffmann-La Roche con 500 millones de dólares (unos 95.000 millones de pesetas), a Basf con 225 millones y a Takeda con 72 millones, además de imponerles sanciones penales.

El modus operandi de los carteles era casi idéntico. Las empresas, según Bruselas, fijaron precios 'objetivo' y 'mínimos' para los diversos productos vitamínicos, asignaron cuotas de ventas fijas, acordaron y aplicaron subidas de precios y anunciaron sus precios de conformidad con sus acuerdos. También crearon un dispositivo para supervisar los acuerdos y participaron regularmente en reuniones para poner en práctica los planes que habían aprobado.

Ejecutivos

En esas reuniones participaron a menudo miembros de las compañías al máximo nivel para asegurar el funcionamiento de los carteles. Esos altos ejecutivos intercambiaban información en reuniones periódicas. Hoffmann-La Roche actuó como agente y representante de los productores europeos en las reuniones y negociaciones celebradas en Japón y Extremo Oriente.

'La existencia simultánea de acuerdos colusorios sobre las diversas vitaminas no fue algo casual, sino concebido y orquestado por las mismas personas al máximo nivel de las empresas de que se trata', afirma Bruselas.

Sobre la mesa, la Comisión Europea, pone además un dato llamativo: los ingresos europeos de vitamina C cayeron de 250 millones euros el último año de vigencia de los acuerdos del cartel (1995) a 120 millones tres años más tarde (1998). Esto demuestra, según Monti, el perjuicio directo ocasionado al ciudadano. Las empresas tienen tres meses para pagar o recurrir al Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

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